Lejos de las típicas estafas a través de los teléfonos y de los ordenadores, la carretera también puede ser el escenario perfecto para los ciberdelincuentes. La presencia cada vez más grande de vehículos eléctricos ha hecho que este tipo de estafadores, según apuntan los expertos en la materia, tenga un nuevo escenario para captar potenciales víctimas: las estaciones de carga. En este sentido, se ha detectado que se están manipulando los códigos QR y sustituyéndolos por otros que no tienen nada que ver, una práctica conocida como estafa silenciosa o QRishing y que ya hace tiempo que se utiliza en otros ámbitos, como en los códigos QR con la carta que hay en muchos restaurantes o en falsas multas de tráfico.
Cambian los QR de las estaciones de carga de vehículos eléctricos
En este fraude, lo que hacen los delincuentes es sustituir el código QR que activa la carga de la batería y donde se paga con tarjeta. En su lugar, ponen otro que redirige a una página web falsa. A partir de aquí, puede ser que los estafadores pidan información personal o los datos bancarios para hacer el supuesto pago para cargar el vehículo eléctrico, o también que lo que hagan sea descargar un software malicioso en el teléfono móvil con el que se ha escaneado el código para tener total acceso a la información que hay en el interior.
Esta práctica, aunque está presente durante todo el año, se ha incrementado en las últimas semanas en que, con la llegada del verano y las vacaciones, hay más coches circulando por la carretera que tienen que detenerse en estas estaciones de carga. Por este motivo, cuando se vaya a escanear un código QR, sea en este caso o en otros, se tiene que comprobar meticulosamente, sea de forma visual como también tocándolo, que se trata del real y que no lo han intentado cambiar o le han colocado otro encima con un adhesivo para taparlo.