Si las ciberestafas están creciendo cada vez más en los últimos años, la aparición de la inteligencia artificial ha hecho que ahora sean todavía más difíciles de detectar. Esto es lo que le ha pasado a Francisco, un hombre español de 66 años a quien, con un nuevo método de la estafa del amor, le han llegado a robar 200.000 euros. Todo empezó cuando entró en un grupo de WhatsApp en el que se prometían importantes ganancias con pequeñas inversiones. En un principio, el hombre vio que obtenía grandes beneficios y nada le hizo dudar de que alguien pudiera intentar engañarle.

A través del grupo, estableció relación con una mujer, Josefa, de 47 años, con quien empezó a hablar y a tener buena conexión. Ella le llegó a confesar que se había enamorado de él y, después de ganarse su confianza e ir hablando cada día, la mujer le animó a intervenir aún más dinero, concretamente 100.000 euros de forma fraccionada. Esto, sumados a lo que ya llevaba anteriormente, sumaban ya 200.000 euros. Francisco, tal como ha explicado al programa Malas Lenguas, nunca dudó que no fuera real, ya que llegaron a hacer videollamadas y era la misma mujer que aparecía en las fotos que le había enviado anteriormente.

Una nueva estafa del amor hecha con inteligencia artificial

Tras varios pagos, sin embargo, Francisco ya empezó a sospechar que algo no iba bien y presentó una denuncia por estafa en la comisaría de la Policía Nacional en Fuengirola (Málaga), lo que permitió dejar al descubierto que todo había sido un engaño. La mujer de las fotografías existía y era real, pero no se llamaba Josefa, y la habían recreado con inteligencia artificial para poder hacer la videollamada. Desde los cuerpos policiales alertan de que este tipo de fraudes son cada vez más habituales y que con la inteligencia artificial los ciberdelincuentes ya pueden recrear personas y mantener conversaciones como si fueran reales. En este caso lo han hecho a través de la estafa del amor, pero no en su versión más conocida, sino que esta vez en lugar de pedir el dinero por algún contratiempo, le animaba a invertir con la excusa de que ambos obtendrían grandes beneficios.