La tecnología ha avanzado muchísimo, eso es innegable, y este avance a menudo conlleva mejoras para nuestro día a día. En otras ocasiones, sin embargo, la tecnología nos puede llegar a hacer mucho daño si se utiliza con malas intenciones, como, por ejemplo, para estafar y aprovecharse de personas vulnerables. Últimamente, con las mejoras en inteligencia artificial y deepfakes, vídeos donde salen imágenes o voces de personas conocidas que realmente han sido creadas por ordenador, se ha popularizado un engaño que consiste en hacerse pasar por famosos y aprovecharse de aquellos que pican. Ya pasó con Brad Pitt y ahora ha vuelto a suceder con Lee Jung-Jae, el protagonista de El juego del calamar.
Con el uso de la inteligencia artificial un estafador consiguió engañar a Miryang, una mujer de Corea del Sur y robarle 302.672 euros. A través de redes sociales, el ciberdelincuente contactó con la mujer desde otra cuenta, haciéndose pasar por el actor, y le dijo que quería hablar con una fan y ella había sido la afortunada. Poco a poco se fue ganando su confianza, utilizando la IA para crear un carnet de identidad fraudulento para fingir que realmente era el actor. La mujer se lo creyó y continuaron hablando, hasta que un día le pidió el dinero, diciéndole que no estaba en Corea en esos momentos y lo necesitaba, pero que sin falta se lo devolvería al llegar a su casa. La víctima, totalmente convencida de que estaba hablando con el actor, le envió el dinero. Al cabo de unos días, viendo que no se lo devolvía, empezó a sospechar, pero ya era demasiado tarde, y el estafador desapareció con su dinero sin dejar rastro.
Vigilancia ante las estafas
Por ahora el caso se está investigando, pero todavía no se ha descubierto quién es el delincuente ni su localización. Si alguna vez nos encontramos en una situación similar, debemos ir con mucho cuidado y analizar bien con quién estamos hablando, si nos contacta desde su perfil oficial o desde uno diferente, y si los vídeos y audios que nos llegan tienen algunos detalles que nos hagan sospechar que no son reales. Si no, podemos acabar como la protagonista de esta historia.
