Cada vez es más habitual comprar artículos de segunda mano. Desde ropa hasta coches o motocicletas, pasando por aparatos de tecnología —como teléfonos móviles u ordenadores—, se venden a través de Internet en perfecto estado con un precio mucho más bajo de lo que cuestan realmente. Aun así, lo barato muchas veces acaba saliendo caro y el número de estafas relacionadas con la compraventa a través de plataformas de segunda mano ha aumentado.
El protagonista de esta noticia es un hombre que compró una tarjeta gráfica a través de Internet. Este objeto es muy necesario en los ordenadores, ya que procesa datos y los convierte en información visual, mostrando, entre otras cosas, imágenes y vídeos.
Los expertos se quedan sin palabras
Según informa Northwest Repair, cuando el hombre recibió la tarjeta gráfica en su casa, nada hacía sospechar que había sido víctima de una estafa. Todo parecía de lo más normal: la misma estética que en las fotografías y un embalaje perfecto. Cuando la instaló en el ordenador, sin embargo, vio que no funcionaba.
La víctima fue a una tienda de informática para saber qué fallaba y dejó a los expertos sin palabras. Los técnicos, al desmontar la tarjeta gráfica, vieron que los estafadores habían pulido partes de la pieza —como el núcleo gráfico o los módulos de memoria— para eliminar el número de serie original. Después, volvieron a grabar con un láser otros números, para hacerlo todo más real.
¿Cómo protegerse?
La finalidad de los delincuentes, en este caso, fue vender un producto simulando ser el de una marca de renombre para así obtener el dinero de la víctima y desaparecer del mapa, bloqueándola a través de cualquier canal de comunicación.
A la hora de hacer una compra por Internet, es importante revisarlo todo dos veces antes de hacer el pago. Los expertos recomiendan pedir fotografías al vendedor y mirar los comentarios de otros usuarios.