Los famosos grupos de WhatsApp de padres y madres de la escuela pueden ser una herramienta útil para compartir información sobre los hijos y estar al día de las tareas y las actividades que tienen que hacer los pequeños de la casa, pero también comportan algunos peligros, hasta el punto de que, en el peor de los casos, podría suponer acabar en la cárcel. Y es que en estos chats hay datos personales como números de teléfono, nombres o fotografías que, si se acaban compartiendo, aunque sea con buena intención, pueden constituir un delito.
¿Qué puede suponer un delito en el grupo de padres y madres?
Para empezar, añadir a algún desconocido en un grupo de WhatsApp de padres y madres, como también pasa en cualquier otro grupo, no es recomendable sin consultarlo antes, ya que puede suponer que el resto tenga acceso a cierta información privada. Por eso, lo mejor es enviar un enlace de invitación para que sea la persona en cuestión quien decida si entra o no, ya que tampoco es obligatorio. En este sentido, las comunicaciones oficiales por parte de las escuelas se hacen a través de plataformas educativas, correos electrónicos u otros canales habilitados, pero no por el grupo de padres y madres.
Por otra parte, hay que ir con mucho cuidado a la hora de compartir vídeos o fotografías. Una simple imagen de una excursión o de la fiesta de final de curso puede generar problemas si aparecen otros niños sin que los padres hayan dado su consentimiento, cosa que también pasa si se comparte información académica de los menores. Todo eso puede suponer una vulneración del derecho a la intimidad, del derecho a la imagen y de la normativa de protección de datos. Por eso, todo el mundo que lo difunda está obligado a retirarlo y a responder a los daños y perjuicios en caso de ser demandantes. Si se comparte con terceras personas de fuera del grupo, a estas penas también se pueden sumar importantes indemnizaciones a los afectados. En casos muy graves, incluso, puede suponer penas de prisión.
