Encontrar una vivienda digna en Catalunya se ha convertido en una misión casi imposible debido a la poca oferta y unos precios que, a medida que pasan las semanas, no paran de batir récords. Esta desesperación de los catalanes por encontrar un piso es la oportunidad perfecta para muchos ciberladrones, que juegan con la necesidad de las víctimas de no querer perder ninguna oportunidad con cara y ojos. Los expertos en ciberseguridad han detectado una nueva modalidad de estafa donde los delincuentes se aprovechan de las víctimas anunciando habitaciones y pisos a través de las redes sociales.
Grupos de Facebook
A través de grupos de Facebook donde muchos de los propietarios anuncian sus domicilios disponibles, los ciberladrones se hacen pasar por un arrendador más, a la espera de encontrar nuevas víctimas. Los estafadores publican fotografías de pisos en muy buenas condiciones y ofrecen un precio del alquiler muy por debajo de la media. Los inquilinos, al ver que el precio se ajusta al presupuesto, contactan con el propietario.
El estafador, a través del chat, explica a las víctimas que vive fuera de Catalunya y las convence de cerrar el trámite de manera telemática. El ciberdelincuente pide los datos personales, como el DNI o la información bancaria, para hacer más real la transacción. Finalmente, consigue que la víctima le haga una transferencia de dinero con la excusa de reservar el piso a su nuevo inquilino.
La víctima pacta una fecha con el propietario para que le dé las llaves y así poder ir a vivir a su nuevo domicilio, y es cuando se da cuenta de que ha sido víctima de una estafa: el propietario no aparece y el piso que sale en las fotografías no existe. El ciberladrón, en ese momento, bloquea a la víctima y corta todo tipo de comunicación, desapareciendo con el dinero.