Vivimos en unos tiempos en que prácticamente todo se hace a través de internet. Podemos teletrabajar, estudiar en universidades digitales, hablar con personas de cualquier punto del planeta a través de redes sociales... Cualquier cosa se puede hacer en línea, y muchos aprovechan esto para hacer negocio. La venta por internet se ha disparado, y ya se ha convertido en una de las principales formas de comprar aquello que nos interesa o deshacerse de productos que ya no queremos. Como suele pasar en este tipo de casos, los ciberdelincuentes se han dado cuenta de esta moda y han creado diferentes métodos para estafar a las personas que venden su coche a través de plataformas digitales.

Todo empieza cuando la víctima cuelga en plataformas de compraventa una oferta por su coche. El estafador lo ve, contacta con el vendedor y se hace pasar por un cliente interesado. Después de intercambiar unos cuantos mensajes para fingir una conversación normal, en la que pide detalles del coche, intenta renegociar el precio o saber la disponibilidad, hace una petición que puede parecer razonable, pero esconde un gran peligro. El estafador pide un informe completo del vehículo para tener todos los datos necesarios y valorar si lo compra o no, o si hay que negociar más. Si el vendedor cae en el anzuelo, el ciberdelincuente le envía una página que, supuestamente, puede crear este informe oficial en cuestión de segundos si se introducen los datos, todo por un precio que ronda los veinte euros. 

Una web fraudulenta

La web, como pasa siempre en estos casos, es fraudulenta, pero no lo parece. Está diseñada de tal manera que parece profesional y confiable, por lo cual el vendedor baja la guardia. una vez que se introducen todos los datos, la página obliga a hacer el pago antes de recibir el informe y exige información bancaria para completarlo. Si la víctima cede estos datos, no consigue ningún informe, sino que le envía la información de su cuenta bancaria al estafador y este podrá dejarla sin dinero.