Las estadísticas demuestran que los ciberataques no paran de crecer, y cada vez acumulan más víctimas. Una de las razones que explican el auge de estos fraudes es la inteligencia artificial, una herramienta que está revolucionando el mundo de los engaños en línea y causando grandes problemas a la población y a toda la civilización. La IA puede servir tanto para desarrollar nuevos tipos de engaños como para facilitar el trabajo de los ladrones con los fraudes más clásicos. La parte buena es que la inteligencia artificial también se puede utilizar para mejorar la ciberseguridad y hacer que las personas estén más protegidas, pero habrá que ver si es suficiente para detener este crecimiento de estafas.

Sea como sea, los ciberdelincuentes están contentísimos con la IA, y últimamente la usan para todas sus estafas. Hay algunos engaños que solo se pueden hacer con esta nueva tecnología, como clonar las voces de personas y hacer que digan lo que los ladrones quieran o crear vídeos falsos, incluso en directo, con imágenes de personas famosas. En otros casos, los engaños se pueden hacer tanto si se tiene IA como si no, pero estos sistemas digitales hacen el trabajo mucho más fácil a los estafadores, y por eso deciden incluirlos.

Menos trabajo para los estafadores

Uno de los ejemplos más claros es el de las estafas amorosas. Este tipo de engaños requiere mucho tiempo y esfuerzo. Quizás para conseguir que una persona baje la guardia y envíe el dinero los ciberdelincuentes están meses y meses luchando para ganarse su afecto. Ahora, pueden utilizar la IA para que vaya hablando con sus víctimas y ni siquiera tienen que esforzarse para conseguir engañarlas. Las estafas de phishing, por ejemplo, también se han disparado, ya que si bien el engaño es el mismo, ahora la IA permite llegar a muchas más personas, y con el tiempo que antes se llegaba a diez individuos, ahora se puede llegar a cientos o miles.