Los ciberdelincuentes no descansan, tampoco en verano. Más bien, al contrario: saben aprovechar la ocasión perfecta para crear campañas de phishing que tienen que ver con la época en que las envían. En diciembre, con motivo de las fiestas de Navidad, crean mensajes que tienen que ver con supuestos problemas con el envío de paquetes, aprovechando que muchos de los catalanes hacen las compras a través de internet y es cuando más volumen de trabajo tienen las empresas de mensajería. Ahora en verano, los engaños son muy diferentes, pero también existen: los ladrones crean estafas relacionadas con las vacaciones.

Un hotel falso

La estafa que más se repite y que los expertos en ciberseguridad recomiendan estar muy alerta tiene que ver con los alojamientos turísticos. Los ciberladrones publican fotografías de apartamentos turísticos en plataformas de alquiler especializadas, como Booking o Airbnb, donde ofrecen la residencia por un precio mucho más bajo que el que marca la competencia. La finalidad no es otra que captar la atención de la víctima para que quiera reservar el alojamiento y, una vez esté convencida, persuadirla para que continúe hablando por canales no oficiales, como WhatsApp o Telegram y haga el pago a través de Bizum.

Una vez tiene lo que quiere, desaparece del mapa y bloquea a la víctima, dejándola sin lugar donde dormir durante las vacaciones, y sin los ahorros que había guardado para pagarse el alojamiento. Es por eso que los expertos en ciberseguridad recomiendan no hacer ningún pago ni hablar con ningún propietario por vías que no sean las oficiales.

Entradas de conciertos

Durante las vacaciones, muchas personas también aprovechan para hacer planes que el resto del año, por culpa de la rutina, no pueden hacer. Uno de los más habituales es asistir a conciertos o a festivales que agotan sus entradas rápidamente. Aquí es cuando los ciberladrones hacen su jugada: hablan con la víctima a través de las redes sociales y le ofrecen una entrada, por el mismo precio que cuesta, o incluso por más dinero.

Cuando el delincuente obtiene lo que quiere, pueden pasar dos cosas: o bien bloquea a la víctima, quedándose el dinero y sin enviar ninguna entrada, o bien envía una fraudulenta y esta es consciente de que ha sido una trampa el día del evento, cuando ve que el tique no pasa el control de acceso. Igual que en el otro tipo de estafa, los expertos en ciberseguridad recomiendan no fiarse de este tipo de perfiles que se dedican a hacer la compraventa de entradas, aunque envíen datos personales, como por ejemplo el DNI.