Antes de ayudar a un amigo, debemos asegurarnos de lo que estamos haciendo porque, si no, nuestra buena fe nos podría traer problemas graves, como le ha pasado a María, una mujer de 31 años de Toledo que le hizo un favor a un amigo y acabó a juicio acusada de estafa. La mujer retiró un dinero que le llegó de parte del hombre y, tal como le habían pedido, los retiró y se los entregó en efectivo. Un tiempo más tarde, la llamaron a declarar y le dijeron que estaba siendo investigada. 

Los hechos comenzaron en enero de 2024, cuando el amigo contactó con ella y le dijo que necesitaba un favor. Según le explicó, le habían embargado la cuenta bancaria y no podría acceder al dinero; por lo tanto, pidió que se lo enviaran a ella y que ella se lo entregara después en efectivo. Sin preguntar por qué, le hizo caso, y esto tuvo consecuencias graves. Dos años después, le llegó una notificación del juzgado a su casa, y cuando compareció, le dijeron que estaba investigada por un delito de estafa.

Condena de seis meses de prisión

Resulta que su amigo era un estafador que engañó a otro hombre. El ciberdelincuente le hizo creer a la víctima que lo estaban contactando desde el banco y que tenía que pagar una deuda pendiente de 2.990 euros. El afectado se lo creyó y transfirió el dinero a la cuenta que le dijeron, que resultó ser la de María. Cuando la policía investigó el caso, descubrió que el dinero iba a parar a la cuenta de María, y quedó investigada, aunque ella les explicara la situación. Aunque ella asegurara no tener ni idea de la situación y afirmara no tener el dinero del que hablaban, la acabaron condenando a seis meses de prisión —que pudo evitar porque no tenía antecedentes— y tuvo que devolver a la víctima el dinero que le habían quitado.

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