A veces, la ayuda de los vecinos es indispensable para poder capturar a los delincuentes, pero hay casos en que los ciudadanos se arriesgan demasiado y acaban en problemas. Un ejemplo de ello tuvo lugar ayer, miércoles 20 de mayo, en Sabadell. Los vecinos de un barrio increparon a unos camellos que utilizaban su domicilio de narcopiso, consiguieron que se detuviera a uno de ellos y los demás decidieron vengarse. Los camellos recogieron el material y, antes de abandonar el piso, le prendieron fuego. Afortunadamente, nadie resultó herido, aunque el edificio quemado sufrió algunos daños por las llamas y el humo.

Los vecinos de la calle dels Reis Catòlics estaban hartos de tener que compartir calle con un narcopiso que causaba problemas, mucho movimiento y malestar en el barrio, y decidieron hacer algo al respecto. Después de meses de increpar a los delincuentes y de pedir a la policía que hicieran un registro en el domicilio, finalmente, los Mossos d'Esquadra pudieron entrar y, durante la intervención, detener a uno de los camellos, un hombre del cual no se ha revelado más información.

Queman el piso antes de marcharse

Después de la actuación policial, los vecinos continuaron con sus reivindicaciones, increpando a los demás delincuentes que quedaban e intentando expulsarlos de su calle. Finalmente, la acción de los vecinos funcionó, pero no exactamente como esperaban. Los demás camellos, viendo que allí solo encontrarían problemas, decidieron marcharse, pero no sin vengarse. Los camellos recogieron sus pertenencias y, antes de huir, prendieron fuego a su piso, según avanza Diari de Sabadell y confirman los Mossos en ElCaso.com. Cuando los demás vecinos se dieron cuenta, avisaron a los servicios de emergencias para pedirles ayuda. Hacia allí se desplazaron tres dotaciones de Bombers, que, afortunadamente, pudieron apagar las llamas rápidamente sin que nadie resultara herido. La mayoría de los vecinos salieron de sus casas por su cuenta, y aunque los Bombers encontraron a una encerrada en su piso, estaba ilesa. La fachada exterior del edificio acabó parcialmente quemada, y algunos cristales se habían roto, pero por suerte los daños fueron moderados.