Los 200 vecinos de Colomers, un pequeño pueblo del Baix Empordà (Girona), viven atemorizados por culpa de una oleada de robos que se han sucedido durante el último mes. El más grave, el que tuvo lugar el pasado 7 de enero, cuando cinco encapuchados asaltaron una vivienda de la calle del Comerç a punta de pistola y amenazaron a la familia que vive allí, una pareja con un hijo, para conseguir dinero. Los ladrones ataron al padre y apuntaron a la madre y al hijo con la pistola para obligarle a cooperar. Afortunadamente, nadie resultó herido, pero los delincuentes huyeron con joyas, dinero y algunos objetos de valor. De momento, los Mossos d'Esquadra continúan buscándolos.
Una serie de robos con fuerza pone a los vecinos en alerta
Según parece, sin embargo, este no ha sido el único robo en el pueblo. Durante las últimas semanas se han registrado siete más, casi todos en viviendas de la misma calle del Comerç, en la entrada de Colomers, lo que facilita a los ladrones abandonar el lugar a toda velocidad huyendo por la carretera. Según ha avanzado La Vanguardia, la mayoría de los vecinos están en constante alerta: no se fían de ninguna persona que no reconozcan y han llegado a llamar a la policía catalana a la más mínima sospecha ante un desconocido.
Los ladrones acceden al interior de las casas a través de ventanas y tienen joyas y dinero en el punto de mira. Para evitar que los robos continúen, la mayoría de los habitantes de Colomers han optado por instalar cámaras de seguridad en puertas y ventanas, así como por colocar rejas para dificultar el acceso a los delincuentes.
La sensación de inseguridad es evidente, por lo que, desde los Mossos d'Esquadra, han aumentado las patrullas tanto de día como de noche por todo el pueblo, esperando poder disuadir a los ladrones con su presencia, mientras continúan investigando los robos cometidos para poder identificar y detener a los autores.