El pasado 6 de febrero se evitó de milagro un accidente potencialmente fatal en la carretera N-230, a la altura del término municipal de Montanuy, en la Ribagorza, en la Franja de Poniente. Una furgoneta de alquiler hizo un adelantamiento en línea continua y en un tramo de la vía con visibilidad reducida, cuando se aproximaba un coche por el carril contrario. Esta maniobra, además de ilegal, también fue extremadamente peligrosa, ya que podría haber terminado en un choque múltiple, como mínimo, entre cuatro vehículos. Uno de los conductores que fue testigo del adelantamiento temerario alertó inmediatamente al Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil, que logró identificar a la persona al volante, un vecino de Lleida de 32 años.
El hombre realizó un adelantamiento por el carril izquierdo, tal como se puede ver en las imágenes que acompañan esta noticia. La furgoneta adelanta dos coches, en un tramo con una ligera curva que dificultaba la visibilidad del carril contrario y que estaba debidamente señalizado con la prohibición de adelantar. La furgoneta pasó de largo dos vehículos antes de volver a su carril, lo cual hizo a escasos centímetros de otro coche que se aproximaba de frente. Para evitar la colisión, el resto de conductores implicados tuvo que frenar de manera muy brusca, una maniobra que podría haber sido la causa de un accidente en sí misma.
Investigado por un delito contra la seguridad vial
Los investigadores del GIAT de la Guardia Civil de Huesca lograron localizar al conductor temerario el pasado 23 de febrero en Lleida, y abrieron diligencias contra él como investigado por un delito contra la seguridad vial, que fueron puestas en conocimiento del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Monzón; el hombre está obligado a presentarse ante los tribunales cuando la autoridad judicial así se lo ordene.
Desde la Guardia Civil recuerdan que conducir un vehículo con temeridad manifiesta, poniendo en riesgo la vida del resto de usuarios de la vía —tipificado en el artículo 380 del Código Penal— puede ser castigado con penas de prisión de entre seis meses y dos años y la privación del derecho a conducir de entre uno y seis años.
