Los tres policías de Canadá detenidos en Barcelona por agredir sexualmente a una prostituta están volviendo a su país progresivamente después de quedar en libertad. Cuando lleguen, sin embargo, no podrán seguir con sus vidas como si no hubiera pasado nada. La Policía de Toronto ha emitido un comunicado confirmando que se trata de tres agentes que pertenecen a su cuerpo y ha anunciado que ya se han empezado a tomar medidas disciplinarias contra ellos. "Las acusaciones son graves", ha dicho la portavoz del cuerpo, Stephanie Sayer. Uno de los agentes ya ha vuelto a Canadá y ha quedado suspendido de empleo y sueldo, mientras que los otros dos, una vez lleguen, también serán suspendidos.

Agreden sexualmente a una mujer durante las vacaciones en Barcelona

Los hechos tuvieron lugar la madrugada del 13 de mayo, cuando los tres hombres, que estaban disfrutando de sus vacaciones en Barcelona, contrataron a una prostituta para que mantuviera relaciones con uno de ellos. Cuando ya estaban en el taxi de camino a su hotel, le exigieron que fuera un servicio conjunto con los tres a la vez, cosa a la que ella se negó. Ante esta situación, los tres hombres se pusieron muy violentos, empezaron a insultar a la prostituta y, mientras uno de ellos le hacía tocamientos, otro le dio un golpe en la cara y le hizo una brecha en la ceja.

Agentes de la Guardia Urbana que estaban por el paseo marítimo de la Barceloneta oyeron los gritos y auxiliaron a la mujer. Uno de los agresores consiguió huir, pero los otros dos acabaron detenidos. A uno de ellos se le arrestó por un delito de agresión sexual sin penetración y otro de lesiones, mientras que al segundo, que era quien iba en el asiento del copiloto, fue arrestado por un delito de atentado contra los agentes de la autoridad, aunque su detención quedó sin efecto y lo dejaron en libertad. En cuanto al tercer agresor, pudo ser detenido dos días después en la ciudad de Palma por la Guardia Civil, acusado de lesiones. Los dos policías, tras pasar a disposición judicial, quedaron en libertad después de pagar unas fianzas de 6.000 y 3.000 euros, y pueden volver a su país, aunque allí ya no podrán trabajar como agentes de la Policía de Toronto tras el incidente en la capital catalana.

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