Hay veces en la vida que, por mucho que nos esforcemos, las cosas no salen como esperábamos. Si no, que se lo pregunten a un grupo de camellos, vecinos de Barcelona, a quienes la policía descubrió por casualidad la plantación de marihuana que cuidaban en Huesca. Los individuos, de entre 36 y 50 años y de nacionalidad albanesa, acabaron detenidos y los agentes pudieron desmantelar una plantación exterior que tenía 1.072 plantas y decomisaron más de 200 kilos de cogollos, con un valor económico en el mercado negro de más de 410.000 euros. 

Atrapados en la época de la caza 

Fue una patrulla de Protección a la Naturaleza (PACPRONA) del cuartel de la Guardia Civil de Huesca quien tuvo sospechas mientras patrullaba, el pasado 17 de octubre, por una zona de difícil acceso de la comarca de la Hoya. Los agentes estaban realizando tareas de prevención y seguridad en el marco del dispositivo que monta el Instituto Armado durante la época de la caza, según ha podido saber ElCaso.com. 

Los agentes vieron la plantación y, como no sabían qué tipo de delincuentes eran los responsables —si eran violentos o incluso cuántos había—, decidieron avisar a los compañeros del cuartel. Dos días después, el lunes 19 de octubre, montaron un dispositivo que permitió desmantelar la plantación. 

En la intervención, la Guardia Civil detuvo a los cuatro responsables, acusados de ser los supuestos autores de los delitos de cultivo de sustancias estupefacientes y pertenencia a grupo criminal. La plantación tenía 72 plantas en fase de floración y 1.000 más, ya florecidas, que habían sido recogidas.  Todo el cannabis que habían recolectado los camellos, que vivían en Barcelona, era de tipo sativa. La policía también recogió 220 kilogramos de cogollos, cuyo valor en el mercado negro es de unos 413.000 euros, y encontró un espacio muy amplio que los individuos usaban para secar la droga y guardar el abono, los fertilizantes y las herramientas para llevar a cabo el cultivo, y también una instalación para iluminar la plantación.