Varios funcionarios del Centre Penitenciari Puig de les Basses, en Figueres (Girona), han resultado heridos este fin de semana a raíz de una nueva agresión por parte de un interno. Los hechos tuvieron lugar el domingo, 25 de octubre, alrededor de las diez de la mañana en el módulo 4 de la prisión. Todo empezó cuando los trabajadores detectaron que uno de los internos se había metido en una celda que no era la suya, y le ordenaron que la abandonara inmediatamente. El hombre hizo caso omiso y les empezó a insultar y amenazar, momento en el cual los funcionarios decidieron trasladarlo a la sala de cacheos.
Fue durante el traslado que el interno en cuestión pasó de las amenazas a la agresión física y atacó a los funcionarios a puñetazos y patadas, haciendo que cayeran al suelo y contra unos contenedores de basura, mientras les continuaba insultando y escupiendo. En un momento determinado, también empezó a incitar a gritos al resto de reclusos para que atacaran a los trabajadores, intentando provocar un motín en el patio del centro penitenciario. Según han denunciado desde el sindicato SICAP-FEPOL, también pidió que alguien le diera un objeto punzante con el que herir a los funcionarios.
Varios internos se sumaron a los desórdenes, insultando y amenazando a los funcionarios desde las ventanas de sus celdas. La situación requirió la activación del Código 2, que movilizó al resto del personal, al jefe de servicio y a los profesionales de apoyo, que, finalmente, consiguieron detener el incidente y controlar al preso violento.
Incidente violento en Lledoners solo horas antes
Desde el sindicato también han informado sobre otro hecho violento que tuvo lugar poco antes, a las ocho y media de la mañana, en la prisión de Lledoners, Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona). Un interno se negó a obedecer las órdenes de los funcionarios cuando le indicaron que abandonara su celda para hacer la bajada obligatoria al patio. El preso les insultó y amenazó y, cuando decidieron conducirlo hacia la entrada del módulo, el hombre se deshizo muy bruscamente, provocando que uno de los funcionarios cayera violentamente al suelo.
El interno también intentó morder y golpear al resto de trabajadores durante todo el tiempo que intentaban reducirlo y, finalmente, lo trasladaron al Departamento Especial de Régimen Cerrado (DERT) para evitar nuevos incidentes violentos.