De Moncloa, en Madrid, hasta Vielha, en Vall d'Aran, pero esta vez no como estaba acostumbrada a hacerlo. Belén López ha hecho este jueves el trayecto en vehículo policial y este viernes los Mossos d'Esquadra la entregarán al juzgado que tutela la investigación por la muerte del arquitecto barcelonés Josep Juanpere, que fue encontrado muerto en una urbanización, en la Vall de Ruda, a pie de pistas, en Baqueira, la tarde del día de Sant Esteve de 2025. La policía considera que su actuación durante las últimas horas de vida de Juanpere, sin responder al teléfono a nadie, puede tener relevancia penal y quiere aclarar exactamente qué pasó, aunque por ahora no creen que tuviera ningún móvil para matarlo de forma deliberada.

El arquitecto, muy conocido y habitual de la jet-set de la capital de Catalunya, murió a raíz de un episodio cardíaco, según la autopsia, pero el tiempo que la mujer estuvo incomunicada, antes de la llegada de Àlex, un sobrino de Juanpere, a la segunda residencia, puso en alerta a la familia y a los Mossos, que, con un hermetismo total, investigaron el caso con agentes de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de la región del Pirineo. La investigación, que todavía tiene que aclarar si los hechos pueden encajar en algún tipo de homicidio imprudente, omisión del deber de socorro u otra responsabilidad penal, se ha centrado, sobre todo, después de escuchar como testigo al sobrino de Juanpere —que fue quien se encontró el cadáver y a la mujer en estado de shock—, en el tiempo que la mujer estuvo con el arquitecto sin comunicarse con nadie, cuánto tiempo estuvo con el cuerpo sin vida y cómo es que en ningún momento, según consta en el registro de llamadas de los móviles de ambos, alertó a los servicios de emergencia.

Àlex, que había intentado contactar insistentemente con su tío y con Belén, se desplazó hasta el apartamento. Una vez allí, llamó repetidamente a la puerta sin obtener respuesta y, después de un rato, pudo acceder a la vivienda con otras llaves. Fue entonces cuando se encontró al arquitecto muerto, tumbado en la cama, y a la mujer a su lado.

El médico no firmó la muerte natural

Cuando entró Àlex sí que llamaron a emergencias, pero ya no se pudo hacer nada por salvar la vida del hombre. El médico de guardia no firmó el informe de muerte natural. Que Juanpere hubiera sido atendido poco antes, la noche de Navidad, en el hospital de Vielha, y la extraña reacción de la mujer, que no había llamado al 112 y que había dejado de contestar a llamadas de todo el mundo durante horas, pusieron en alerta al médico. Aunque el cuerpo no presentaba signos de violencia, el médico no firmó la muerte natural y fue necesario activar la comitiva judicial, con el forense de guardia, que ordenó que se hiciera la autopsia del hombre.

Cuando los médicos ven algo que no cuadra, es habitual que no firmen el informe de muerte natural y se tenga que hacer una autopsia, sobre todo si el cadáver se encuentra en un estado avanzado de descomposición —no era el caso— o si se detectan incongruencias o, incluso, patologías que el médico de guardia desconoce, aunque consten en el informe médico del paciente. La autopsia situó la causa de la muerte en un episodio cardíaco, sin que las pruebas toxicológicas hayan aclarado, por ahora, si intervino alguna sustancia. Algo, sin embargo, no cuadra, aseguran fuentes al corriente de la investigación.

La familia de Juanpere no entendía esta muerte. Marc, el hijo del arquitecto, también tuvo dudas desde el primer momento y, según fuentes conocedoras del caso, fue una de las personas que insistió para que se aclararan las circunstancias de la muerte de su padre. Sobre todo, lo que más había puesto en alerta al entorno era cómo es que la mujer, que conocían y con quien habían mantenido contacto, aunque el arquitecto se había distanciado de su entorno después de jubilarse y desde que había empezado a mantener una relación sentimental con esta mujer de 65 años de Madrid, también vinculada a la clase alta de la capital española, había estado tanto tiempo sin responder a las llamadas y, sobre todo, que no hubiera llamado a ninguna ambulancia cuando el hombre entró, supuestamente, en parada cardiorrespiratoria, ni abierto la puerta cuando el sobrino se presentó en el apartamento.

Los Mossos no creen que tuviera intención de matarlo

El entorno de la familia asegura que Belén tenía afición a terapias naturales y técnicas pseudomédicas, un hecho que también hace sospechar a la policía. Por ahora, sin embargo, no parece que la mujer tuviera ninguna intención de matarlo de manera deliberada, envenenándolo. Los Mossos no lo creen y tampoco han podido encontrar ningún móvil que hiciera pensar que la mujer tenía una intención criminal de acabar con la vida del hombre. No estaban casados y no constan disputas previas. Es preciso, sin embargo, que avancen las investigaciones, que siguen bajo secreto, y poderla escuchar también ante el juez, ya asistida por un abogado, este viernes.

La policía sospecha más bien que la mujer no reaccionó de manera correcta, cometiendo un posible delito de omisión del deber de socorro, o, incluso, que actuó de forma negligente si le administró algún tipo de cura o pseudomedicina pensando que lo podría ayudar, pero finalmente murió.

El juez de Vielha que ha tutelado la investigación y que ya ordenó actuaciones previas durante los nueve meses que ha durado la investigación, y que este miércoles autorizó la detención de la mujer y el registro de su casa, en Madrid, y de una segunda residencia en Málaga, decidirá hoy si levanta el secreto de sumario, qué delitos imputa a la mujer —si la causa sigue abierta, tal como se prevé— y si ingresa en prisión o no. La medida cautelar de la prisión provisional, según diversas fuentes, por ahora, con lo que se ha podido conocer del caso, se descarta, pero no se descarta que el sumario pueda esconder alguna sorpresa. La declaración ante el juez también le servirá a la mujer para explicarse.