La huida de Juan Herrera Guerrero, conocido mediáticamente como el monje vidente tras su paso por el programa First Dates, ha llegado a su fin. La Policía Nacional española ha confirmado su detención en Managua, Nicaragua, gracias a un amplio dispositivo de cooperación policial internacional. Herrera estaba incluido en la campaña de los diez fugitivos más buscados y es considerado un objetivo prioritario por la gravedad de los delitos que se le imputan. El hombre, natural de Puente Genil, en la comarca de la Campiña Sur de Córdoba, está reclamado por delitos de corrupción de menores y extorsión, con una pena potencial de hasta diez años de prisión.
Según fuentes policiales, se trata de un individuo altamente peligroso, con una trayectoria delictiva iniciada en 2003. En Puente Genil, su nombre no es nuevo. Durante años, Herrera fue una figura habitual en las calles del municipio, donde llamaba la atención por su vestuario extravagante —túnicas oscuras, colgantes llamativos, gafas grandes— y una actitud mística que le valió apodos como el monje, el vidente o, directamente, el iluminado, tal como recogen medios de la zona. Vecinos del pueblo lo recuerdan como alguien hermético y distante, con un aire de importancia que contrastaba con la vida discreta de la localidad. Hace más de una década, sin embargo, desapareció del municipio. Su aparición en First Dates, el programa de citas de Cuatro, lo proyectó brevemente a la esfera mediática estatal. Se presentó como vidente, con un discurso esotérico que generó burla y viralidad en las redes sociales. Aquella fama efímera, sin embargo, quedó eclipsada cuando su nombre empezó a aparecer vinculado a investigaciones policiales muy graves.
Abusos, sextorsión y suplantación policial
La Policía Nacional atribuye a Herrera el liderazgo de una red de sextorsión relacionada con hechos de carácter sexual con menores. Entre los antecedentes, destaca un episodio de 2010: presuntamente, se hizo pasar por agente de la autoridad y, con la colaboración de otro hombre, retuvo a tres menores en la calle y les realizó tocamientos con la excusa de practicarles un supuesto registro. Además, los investigadores lo vinculan a extorsiones a personas conocidas, aprovechando su papel de falso vidente o, incluso, de policía para dar credibilidad a las amenazas. Entre los casos más mediáticos figura la presunta extorsión al diseñador Francis Montesinos, una causa que continúa bajo investigación judicial.
Caído en Centroamérica
Ante el riesgo de fuga, las autoridades emitieron una orden internacional de detención. Herrera diseñó un itinerario por varios países para dificultar su rastreo, pero la cooperación internacional fue clave. Con el apoyo inicial de las autoridades de los Estados Unidos —a través del FBI— se le situó primero en Guatemala. Posteriormente, gracias a la coordinación con los enlaces policiales de Guatemala y Honduras, se consiguió localizarlo finalmente en Nicaragua, donde fue detenido por situación irregular en el país; al comprobar quién era, se supo que estaba en busca y captura a petición del Estado español. Se desconoce qué tipo de vida hacía este friki en aquel país. Actualmente, Juan Herrera Guerrero se encuentra internado en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Managua, a la espera de los trámites correspondientes para su puesta a disposición judicial.