Muchos ladrones de establecimientos, para intentar que los pillen actuando durante el día cuando todo el mundo los puede ver, optan por hacerlo de noche cuando los locales ya están cerrados. Esto, sin embargo, también puede ser contraproducente, ya que puede saltar la alarma o se puede provocar mucho escándalo a la hora de cometer el robo, cuando todo está tranquilo y en silencio, y puede alertar a los vecinos y hacer que la policía llegue rápidamente. Esto es lo que la madrugada del pasado viernes le pasó a un ladrón en la ciudad de Barcelona, aunque en su caso llegó a ser tan chapucero que ya se sabía que había un ladrón antes de que ni siquiera pudiera llegar a entrar en el local.

Intenta colarse en un restaurante y queda atrapado antes de entrar

Los hechos se produjeron en un restaurante de la calle de Aribau, en el distrito del Eixample de la capital catalana, donde un individuo intentó entrar para robar el dinero o los objetos de valor económico que pudiera haber. Primero de todo, el hombre forzó la persiana del local como suele ser habitual en este tipo de asaltos, pero a partir de entonces todo le salió mal. Cuando intentó dar el siguiente paso para entrar en el restaurante, quedó atrapado entre la persiana y la puerta interior sin que ni siquiera hubiera tenido la posibilidad de llegar a entrar.

Dos testigos que presenciaron la peculiar escena alertaron a los servicios de emergencias y una patrulla de la Guàrdia Urbana del distrito del Eixample se desplazó hasta el lugar y comprobó los signos del intento de robo. Finalmente, el ladrón, de quien no se ha facilitado edad ni nacionalidad, así como tampoco si tenía antecedentes policiales, pudo ser localizado y quedó detenido como presunto autor de un robo con fuerza. Un nuevo ejemplo de cómo la colaboración ciudadana, y en este caso también la poca maña del ladrón al cometer el robo, pueden ser claves para acabar deteniendo a los delincuentes.

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