Los ladrones tienen muchas maneras de disimular cuando los pillan, pero casi nunca tienen éxito. Esto mismo es lo que le ha pasado a un delincuente en Garriguella, en el Alt Empordà (Girona), donde sus intentos para despistar a los Mossos no le sirvieron de nada. Tuvo lugar el pasado 5 de junio, hacia las once y media de la madrugada, cuando la policía catalana recibió el aviso de que se había activado la alarma en una empresa de esta población. Varios agentes fueron hacia allí y encontraron que en la zona del aparcamiento del recinto había un hombre.
Los policías se acercaron al individuo para saber quién era y qué hacía allí, momento en que el hombre les dijo que era un trabajador de la empresa que estaba haciendo horas extras. No obstante, su relato se desmontó rápidamente. Los agentes vieron que la tapa del sistema de alarma estaba rota y manipulada, mientras que los armarios del vestuario estaban revueltos. De hecho, el ladrón, de 33 años, llevaba puestas unas zapatillas que acababa de robar de este espacio, motivo por el cual quedó detenido como presunto autor de un robo con fuerza.
Tres ladrones detenidos en cuatro días
El de Garriguella fue solo el principio de toda una serie de detenciones de ladrones que los Mossos tuvieron que hacer en solo cuatro días. El 6 de junio, poco después de la una de la madrugada, los Mossos pudieron detener a un hombre de 47 años que había entrado a robar en un centro de jardinería de Salt. Agentes de la misma policía catalana oyeron cómo se activaba la alarma, mientras que la Policía Local pudo facilitar una descripción del autor, cosa que permitió una actuación rápida y arrestarlo cuando intentaba huir con trece tijeras de poda y unos guantes de trabajo recién robados.
Dos días después, el 8 de junio, se recibió el aviso de que había saltado la alarma en otra empresa, esta vez en el polígono ferial de Figueres. El ladrón consiguió huir con una bobina de cobre, pero al verlo por las cámaras de seguridad, los Mossos lo reconocieron sin problemas. Cuatro horas más tarde, pudo ser localizado circulando en bicicleta por la rambla de la misma capital del Alt Empordà. El hombre, de 44 años, se resistió, gritando y golpeando a uno de los policías, hasta que pudo ser detenido, acusado de robo con fuerza, desobediencia y atentado contra los agentes de la autoridad y tráfico de drogas, ya que se le encontró encima un envoltorio con 14,7 gramos de anfetamina.
