Cuando alguien desayuna cada día en el mismo bar, no es extraño que los trabajadores se aprendan qué pide, o que el peluquero de siempre sepa cómo quiere el cliente que le corten el pelo. Cuando los profesionales tienen que atender a alguien varias veces, no es extraño que los reconozcan con facilidad, y eso es lo que les ha pasado a unos ladrones en Cambrils, en el Baix Camp, que han cometido tantos delitos que los policías los paran con solo ver el coche porque saben que habrán vuelto a hacer alguna.
Ayer, miércoles 18 de marzo, una patrulla de los Mossos d'Esquadra estaba realizando tareas de prevención de delitos en Vinyols i els Arcs. Allí vieron un coche que reconocieron inmediatamente porque está directamente relacionado con varios hurtos por la comarca. El coche iba hacia Salou por la T-325, los policías avisaron y, con el apoyo de otras patrullas, los detuvieron en el Camí del Mas Clariana de Cambrils. Los agentes identificaron a los tres ocupantes, de 25, 27 y 32 años, cuya nacionalidad no se ha revelado, que sumaban una cuarentena de antecedentes entre todos. Sin perder tiempo, registraron el vehículo y, en un escondite bajo uno de los asientos de atrás, encontraron una libreta bancaria, dos tarjetas de crédito, un documento de identidad y otros objetos. Con una comprobación rápida, los agentes descubrieron que la libreta era de otra persona, de una mujer. Además, constaba que se habían retirado 420 euros de la cuenta, justamente la cantidad que uno de los delincuentes llevaba encima. Los ladrones intentaron defenderse, pero se contradecían ellos mismos con argumentos contradictorios y explicaciones sin sentido. Por eso, se trasladó a los sospechosos a la comisaría, mientras que el vehículo quedó inmovilizado porque no tenía seguro. Los detenidos están pendientes de pasar a disposición judicial.
Encuentran a la propietaria y le retornan el dinero
Con algunas gestiones, los Mossos pudieron comprobar que la propietaria de la libreta bancaria iba hacia la comisaría para denunciar el hurto de su bolso de mano. Más tarde, la víctima les explicó que unos desconocidos le robaron 420 euros justo después de retirarlos de un cajero situado en la calle Folch i Torres. Los policías le devolvieron sus pertenencias. También iniciaron los trámites para descubrir a quién pertenecen un teléfono móvil y dos relojes que también requisaron a los sospechosos, junto con más dinero en efectivo.
