A la hora de cometer un delito, es muy importante guardar las apariencias. A veces, lo único que evita que se pille a un delincuente —o que consiga evitar a la policía— es su habilidad para disimular y no levantar sospechas. Algunos delincuentes se ponen nerviosos, aparcan donde no toca o actúan de maneras sospechosas que llaman la atención de las patrullas, y por eso acaban entre rejas, al menos, algunos de ellos. En Barcelona, un ladrón ha sido atrapado porque iba en moto sin casco, pero rápidamente se ha descubierto que ir sin protección era solo una de las muchas normas que el hombre había roto.
Los hechos tuvieron lugar ayer, jueves 14 de mayo, a primera hora de la mañana. Una patrulla de la Guàrdia Urbana de Barcelona rondaba por las calles del distrito del Eixample cuando detectó, en el barrio de Sant Antoni, a un motorista que iba sin casco. Los policías lo detuvieron y, a la hora de identificarlo, pudieron ver que el hombre, del cual no se ha revelado más información, circulaba sin haberse sacado nunca el carnet de conducir. Por si eso no era suficiente, los agentes sospecharon que el hombre iba bebido, lo hicieron pasar por una prueba de alcoholemia y dio un resultado positivo, sumando una tercera infracción, que no era tampoco la última.
La moto que lleva estaba robada
El hombre iba sin casco, borracho y nunca se había sacado el carnet, pero eso no era todo. La moto que conducía era de una empresa de reparto a domicilio, y cuando comprobaron la información de la base de datos, descubrieron que no era propiedad del individuo y que este la había robado hacía pocos minutos en una calle cercana del distrito del Eixample. A causa de todos los delitos e infracciones que había cometido, se detuvo al hombre, y la moto fue trasladada al depósito municipal, donde quedó a disposición de la empresa propietaria.