Una madre de 31 años ha ingresado en prisión acusada del asesinato de su propio hijo recién nacido en Canarias. Los hechos tuvieron lugar el pasado domingo, 4 de enero, poco después de las nueve de la mañana, cuando una trabajadora del Hospital San Roque Meloneras, una clínica privada en el municipio de Maspalomas, en la isla de Gran Canaria, encontró el cuerpo sin vida del bebé en uno de los lavabos. El cadáver había sido abandonado lleno de sangre y envuelto en papel. Inmediatamente, la trabajadora alertó de los hechos a los responsables de seguridad del hospital, que avisaron de la situación a la Policía Nacional.
A raíz del hallazgo del cadáver del bebé, que cuando murió hacía poco que había nacido, se abrió una investigación para saber quién lo había abandonado allí y lo había dejado morir. Rápidamente, se pudo identificar a la madre, una mujer española de 31 años con problemas con las drogas, que fue localizada en una parada de autobús en las inmediaciones del hospital, todavía con la ropa llena de sangre. Los agentes la detuvieron y la trasladaron al Hospital Materno Infantil de Gran Canaria para que le hicieran una inspección médica.
La madre, a prisión por asesinato
Ante los agentes, la madre explicó que, a pesar de estar en un avanzado estado de gestación, no sabía que estaba embarazada. Según su relato, tal como detalla La Provincia, el sábado por la noche empezó a encontrarse mal y se dirigió hacia el centro hospitalario, donde dio a luz en los lavabos. El menor nació con vida y llegó a llorar, pero lo envolvió con papel y lo dejó allí abandonado. A la mañana siguiente volvió a ver si lo habían encontrado, momento en que fue detenida después de que encontraran al bebé ya muerto. Ahora, la investigación se mantiene abierta para esclarecer las circunstancias tanto del embarazo de la mujer como de la muerte del recién nacido, mientras que el juez ha decretado prisión sin fianza para la madre acusada de un delito de asesinato.