La Policía Nacional ha desmantelado una red criminal que explotaba sexualmente a mujeres vulnerables. Los criminales se aprovechaban de sus víctimas, las mantenían retenidas y controladas y las obligaban a mantener relaciones sexuales con sus clientes a cualquier hora del día sin ningún tipo de descanso. Gracias a la labor de los investigadores, se ha podido liberar a cinco mujeres que se encontraban en esta situación y se ha detenido a cuatro personas. La Policía Nacional no ha revelado más datos ni de las víctimas ni de los detenidos a este medio.
La investigación comenzó cuando una de las víctimas explicó que había sido captada desde Colombia y la habían engañado para obligarla a prostituirse. Un hombre se ganó su confianza ofreciéndole trabajo como teleoperadora y, más adelante, le propuso trasladarse a nuestro país para hacer de encargada de una casa de citas. Su tarea debía ser organizar los encuentros, hacer las gestiones con los clientes, cobrarles los servicios sexuales que recibían y publicar anuncios a través de sus redes sociales. Cuando llegó a Catalunya, sin embargo, se encontró con una situación muy diferente.
Obligada a prostituirse
La organización que la quería contratar se encargó de todos los trámites y de hacerla llegar a nuestro país, prometiéndole su trabajo como gestora, pero cuando la mujer llegó a Catalunya, se le reveló la verdad. Los delincuentes le dijeron que, en vez de hacer aquellas tareas que le habían explicado, se dedicaría a la prostitución. Cuando la víctima se negó, los responsables del negocio le dijeron que tenía una deuda de 4.000 euros por el coste del desplazamiento, y que debía compensarla prostituyéndose. La mujer, en situación irregular, sin recursos ni conocidos en el Estado, se vio obligada a aceptar las condiciones.
Sus captores la tenían encerrada todo el día en el establecimiento, donde estaba obligada a aceptar cualquier cliente que se presentara durante las 24 horas del día, siete días a la semana, y solo podía salir de allí acompañada. La víctima explicó que debía aceptar cualquier petición que le hicieran, entregar la mitad del pago a los delincuentes e, incluso, dar cocaína a los clientes. La investigación policial permitió descubrir que había otras mujeres en el mismo piso que vivían exactamente la misma situación.
Una vez tuvieron todos los indicios, la Policía Nacional pasó a la acción y pudo detener a cuatro personas, tres de ellas en Castelldefels, en el Baix Llobregat, y otra en Reus, en el Baix Camp, acusadas de tráfico de personas, explotación sexual y prostitución coactiva, y se registraron tres inmuebles. Durante las entradas, se intervino dinero en efectivo, documentación relacionada con los hechos investigados, como envíos de dinero y reconocimiento de deuda, teléfonos móviles y ordenadores portátiles con información de interés para la investigación. También se pudo confirmar que una de las mujeres había sido víctima de tráfico de seres humanos.
