Las prisiones de Catalunya acumulan un dato que retrata, con frialdad estadística, la tensión que se vive dentro de los centros penitenciarios: entre los años 2020 y 2025 se han decomisado 4.952 armas blancas, una media de más de dos al día. Son datos oficiales de la Conselleria de Justícia recogidos en un informe de Marea Blava, la asociación de funcionarios de prisiones de Catalunya, que también radiografía la entrada y circulación de droga y teléfonos móviles en los centros penitenciarios catalanes durante los últimos años, en un informe al cual ha tenido acceso ElCaso.com.

Armas blancas de oportunidad, un peligro en las prisiones

El grueso de estas armas blancas son objetos punzantes y cortantes. Según el informe, los punzantes acostumbran a ser piezas metálicas sustraídas del mismo centro y manipuladas por los internos para fabricar "punzones" o "pinchos", a menudo con mango y con finalidades de ataque o defensa. También se incluyen destornilladores extraídos de talleres o zonas de mantenimiento. Las armas cortantes, en cambio, suelen ser hojas de afeitar manipuladas, solas o pegadas a un mango, en este último caso conocidas como "diablos". También hay cuchillos, navajas y, en algunos casos, armas de grandes dimensiones, como machetes o hachas, además de objetos sustraídos que pueden convertirse en armas, como tijeras, martillos, palos de escoba, plásticos rígidos o perfiles de ventana.

Según los datos del estudio, en estos seis años se han decomisado 1.974 objetos punzantes y 2.978 objetos cortantes. Marea Blava alerta de que las armas punzantes se mantienen en una cifra "muy preocupante", con una estabilidad de entre 300 y 340 intervenciones anuales, prácticamente un arma punzante cada día —0,9 al día—. En el caso de los objetos cortantes, el informe detecta un salto entre los años 2020 y 2021 y los cuatro ejercicios posteriores, del 2022 al 2025, con un incremento medio del 22% en las intervenciones. Los datos anuales también muestran esta evolución. El año 2020 se decomisaron 318 objetos punzantes y 419 cortantes; el 2021, 292 punzantes y 423 cortantes; el 2022, 372 punzantes y 544 cortantes; el 2023, 346 punzantes y 525 cortantes; el 2024, 343 punzantes y 548 cortantes, y el 2025, 303 punzantes y 519 cortantes —sumadas, más de dos cada día, de media. Para Marea Blava, que durante seis años se hayan requisado casi 5.000 armas blancas es "una muestra más de la falta de convivencia" dentro de las prisiones catalanas.

La asociación también vincula el aumento de los objetos cortantes con el incremento de las conductas autolíticas dentro del sistema penitenciario. El informe señala que en 2020 se registraron 884 episodios de autolesiones leves y graves, mientras que en 2025 la cifra subió hasta 1.541. Según Marea Blava, este incremento y las requisas de objetos cortantes "están claramente relacionados". La entidad también apunta a un cambio de perfil de la población interna durante este período y lamenta que la posesión de objetos punzantes haya dejado de ser interpretada como un indicador de inadaptación grave a la vida penitenciaria, lo que, según la asociación, genera una sensación de impunidad entre internos de perfil violento.

Quatre Camins, el centro con más armas blancas

Por centros penitenciarios, Quatre Camins encabeza la lista de decomisos de armas blancas entre 2020 y 2025, con 498 objetos punzantes y 610 cortantes. Le siguen Puig de les Basses, con 246 punzantes y 369 cortantes; Brians 2, con 250 punzantes y 464 cortantes; Lledoners, con 311 punzantes y 303 cortantes, y Mas d’Enric, con 136 punzantes y 232 cortantes. En el Centro Penitenciario de Jóvenes se han decomisado 168 objetos punzantes y 222 cortantes, mientras que en el CP Mujeres de Barcelona constan 195 punzantes y 356 cortantes. En Brians 1, los datos son muy inferiores: 7 punzantes y 11 cortantes. En los centros abiertos de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida, el balance es de 4 punzantes y 1 cortante, según los datos de Justicia.

Más droga en las prisiones

La radiografía hecha por Marea Blava también señala un fuerte incremento de la droga intervenida. No es un problema nuevo, y siempre se ha relacionado con la vida en prisión, pero los datos marcan un aumento. Entre 2020 y 2025 se han decomisado 100,93 kilos de droga confirmados, con una proyección mínima de 108,53 kilos —unos 25 kilos este pasado 2025—. La sustancia más habitual es el cannabis y sus derivados —hachís, marihuana, resina, THC o cannabis sintético—, pero también constan intervenciones de cocaína, heroína, éxtasis, tusi, metanfetamina, anfetamina y medicación con efectos psicoactivos no pautada a los internos.

La evolución es clara: en 2020 se decomisaron 5,83 kilos de droga; en 2021, 8,25; en 2022, 14,68; en 2023, 20,65; en 2024, 34,11, y en 2025, con datos provisionales, hay 16,90 kilos confirmados, pero el informe sitúa la proyección mínima en 25 kilos. Marea Blava remarca que la cantidad decomisada se ha multiplicado por seis desde 2020 hasta 2024 y la proyección de 2025, y considera que el tráfico de sustancias estupefacientes y de fármacos sin prescripción médica es una "realidad muy crítica" y un problema de salud pública dentro de las prisiones. Por centros, Quatre Camins también lidera los decomisos de droga, con 21,28 kilos entre 2020 y 2025. Por detrás están Brians 2, con 18,51 kilos; Brians 1, con 17,18; Puig de les Basses, con 13,06; Mas d’Enric, con 12,31; Lledoners, con 9,34; Joves, con 5,17; Dones de Barcelona, con 0,25, y los centros abiertos, con 0,43 kilos.

La nueva adicción y fuente de problemas

El informe también pone el foco en los teléfonos móviles. Entre 2020 y 2025 se han decomisado 5.016 unidades en las prisiones catalanas. Marea Blava señala que estos dispositivos son objetos prohibidos y que, aunque muchos internos los usan con fines lúdicos o de comunicación, también pueden servir para romper órdenes de alejamiento, gestionar entradas de droga, organizar su distribución en el interior, impulsar extorsiones o continuar actividades delictivas previas al ingreso en prisión, como ya ha ocurrido. Las requisas de móviles han crecido por 2,5 desde 2018, aunque en los últimos tres años se han estabilizado alrededor de las 860 unidades anuales. En 2023 se decomisaron 874; en 2024, 859, y en 2025, 855. Según Marea Blava, entre 2023 y 2025 se intervino una media de un teléfono móvil por cada diez presos en Catalunya, un dato que la asociación considera "escandaloso e inaceptable".

Más herramientas de control

Ante este escenario, Marea Blava reclama más plantilla, especialmente en las áreas de comunicaciones e ingresos; más controles en los sistemas clásicos de entrada de sustancias prohibidas, como las comunicaciones y los retornos de permiso; la dispensación de medicación psicotrópica diluida en agua para dificultar el tráfico de pastillas, y la implantación de sistemas de inhibición de teléfonos móviles y de detección e inhibición de drones en todos los centros penitenciarios —se están dando pasos en este sentido, en coordinación con los Mossos.