Nuevo problema con el material de dotación de los Mossos d’Esquadra. Varios agentes del cuerpo han alertado, según ha podido saber ElCaso.com, de que algunas pistolas Taser no están plenamente operativas por la caducidad de los cartuchos que utilizan estos dispositivos conductores de energía (DEC). Según fuentes policiales, parte de la cartuchería ha superado su vida útil en octubre de 2025 y, a estas alturas, la situación todavía no se ha resuelto en varias comisarías de todo el país.
La situación genera preocupación dentro del cuerpo porque las Taser son una herramienta intermedia en la pirámide del uso de la fuerza. No son un arma accesoria, sino un recurso pensado para evitar que una intervención con una persona armada, muy agresiva o fuera de sí, acabe escalando hacia métodos más lesivos, incluida el arma de fuego. Si el dispositivo no dispone de cartuchos en vigor y con todas las garantías técnicas, su utilización puede quedar comprometida y los agentes no la sacan a la calle para evitar problemas más graves.
El riesgo de un fallo en plena intervención
El principal peligro es que un cartucho caducado falle en una actuación real. La caducidad de este material responde a la degradación natural de sus componentes, y esto puede afectar a la propulsión de los dardos o reducir su eficacia. En una situación de tensión, un fallo de este tipo puede dejar al agente expuesto y obligarle a recurrir a otras opciones de fuerza, con más riesgo tanto para los policías como para la persona que debe ser reducida. Este escenario es especialmente delicado en servicios con personas armadas con cuchillos u otras armas blancas, individuos con alteraciones mentales, episodios de violencia grave o actuaciones en las que hay que mantener distancia y evitar el contacto físico directo.
Comisarías sin Taser plenamente operativas
Fuentes policiales aseguran que la falta de cartuchos operativos ha dejado varias unidades sin pistolas Taser preparadas para salir a la calle. En la práctica, esto limita la capacidad de respuesta de las patrullas en servicios de riesgo y obliga a los agentes a afrontar determinadas actuaciones sin una herramienta intermedia que, precisamente, se incorporó y ahora llevan los jefes de turno para dar más margen antes de llegar a opciones más contundentes. Este problema se acentúa de cara a la temporada de verano, un periodo en el que aumenta la presión operativa en muchas zonas, especialmente en municipios turísticos y áreas con más actividad nocturna.
El problema no es solo operativo. También abre dudas jurídicas. En caso de una intervención con un cartucho caducado, la actuación del agente podría ser cuestionada si se considera que utilizó material fuera de vida útil o sin garantías técnicas suficientes. Esto trasladaría al policía una responsabilidad que, según las mismas fuentes y también la sección sindical de los Mossos de CC. OO., debería recaer en la administración, encargada de garantizar que el material de dotación esté revisado, actualizado y en condiciones de servicio.
Los agentes reclaman que se revise todo el stock de cartuchería, que se retiren de manera inmediata los cartuchos caducados y que se sustituyan por material nuevo, certificado y con la trazabilidad correspondiente. También piden instrucciones claras para que ningún operador tenga que asumir el riesgo de llevar o utilizar un dispositivo sin garantías completas de funcionamiento.
