Los Mossos d'Esquadra han precintado dos talleres mecánicos ilegales en Vilablareix, en el Gironès, que incumplían la normativa, presentaban un importante riesgo de incendio y, uno de ellos, incluso tenía una zona montada para que viviera algún trabajador, con cama y cocina. Los Mossos han denunciado a ambas personas, hombres de 47 y 54 años, sin antecedentes previos y, según ha podido saber ElCaso.com, uno de ellos español y el otro de Europa del Este, por diferentes infracciones administrativas y, en uno de los casos, por tener la luz pinchada.

Un dels tallers inspeccionats / Mossos d'Esquadra
Uno de los talleres inspeccionados / Mossos d'Esquadra

El día 10 de septiembre, los Mossos inspeccionaron un taller y comprobaron que realizaban servicios de planchistería que no estaban acreditados. Además, pudieron ver que la parte de fuera estaba toda llena de residuos como chatarra, trozos de chasis o botes de pintura y disolvente. Algunos de los productos eran contaminantes, y otros desprendían vapores inflamables que creaban un importante riesgo de incendio para el cual no había ningún plan de prevención. La parte de fuera no era la única problemática. Dentro había más productos peligrosos sin ningún tipo de indicación sobre los riesgos específicos de cada uno. Aquí, el riesgo era aún más elevado, ya que se trataba de un espacio sin ventilación.

Pila de deixalles en un dels tallers il·legals / Mossos d'Esquadra
Pila de desechos en uno de los talleres ilegales / Mossos d'Esquadra

Además, dentro de la nave también se llevaban a cabo trabajos de soldadura, así como otros que utilizaban pinturas y disolventes, que creaban una mezcla fatal entre las chispas y el material inflamable. En el aspecto más técnico, también encontraron problemas. Había una cabina de pintura sin certificados de revisión, registros de mantenimiento ni documentación; y en todo el espacio tampoco encontraron ningún tipo de control de filtrado y extracción de los residuos. Después de esta inspección, los Mossos presentaron las denuncias al Ayuntamiento de Vilablareix, a la Agència de Residus de Catalunya y al Departament d’Empresa i Treball.

Una cocina y una cama en el taller

Seis días más tarde, el 16 de septiembre, hicieron una segunda inspección en otro taller del mismo municipio gerundense. Allí también encontraron problemas con los residuos y un preocupante riesgo de incendio. Aunque había personas trabajando en ese momento, el taller no tenía ni los permisos municipales ni del seguro, y el negocio tampoco estaba registrado legalmente. También encontraron todo tipo de residuos, como neumáticos, chatarra y piezas de recambio apilados, entre los que había objetos inflamables, y la única prevención era un extintor caducado. Además, encontraron una zona destinada a vivir, con una cama, una nevera y una pequeña cocina para que se pudiera quedar un trabajador.

Para colmo, la policía vio que el cuadro eléctrico estaba manipulado, el contador no estaba dado de alta en la compañía eléctrica y habían pinchado ilegalmente la red. A causa de esto, los policías le cortaron el suministro y lo denunciaron por una defraudación del fluido eléctrico.

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