Asalta tres gasolineras a punta de pistola, pero entra y sale de los juzgados como de su casa. Todo empezó a principios de abril, cuando un hombre marroquí con trece antecedentes entró en una gasolinera Repsol de Mollet del Vallès, amenazó a la trabajadora con el arma y se llevó 250 euros de la caja registradora.
Después de este primer éxito, el delincuente decidió actuar de nuevo, unos días más tarde, por la zona de Granollers. Pero aquí no acabó la cosa. A finales de agosto repitió la jugada en otra Repsol en Lloret de Mar. El ladrón entró encapuchado y con una pistola, amenazó a la trabajadora y consiguió esfumarse con el dinero. Contento con el resultado, la misma tarde quiso robar en Canovelles, pero no le salió como esperaba. Al llegar, vio que la puerta estaba cerrada y, como nadie le quería abrir, tuvo que marcharse con las manos vacías.
Lo envían a los juzgados, pero no sirve de nada
Finalmente, se le acabó la suerte. O eso parecía. Los Mossos d'Esquadra lo pudieron detener por los hechos de Granollers y acabó en los juzgados. Pero, tal como entró, salió. El fiscal pidió que se le enviara a prisión, pero el juez no estuvo de acuerdo y lo dejó marchar.
La justicia tuvo una segunda oportunidad de enviar al hombre entre rejas. Cuando se descubrió que también era el autor de los hechos de Lloret y Canovelles, se le detuvo otra vez y volvió a los juzgados. En este caso, según ha podido saber ElCaso.com, la jueza lo habría enviado a prisión, pero como el fiscal no lo pidió, no pudo hacerlo. Aunque los Mossos hicieron un gran trabajo, los tribunales lo han dejado escapar dos veces, y ahora es libre para seguir delinquiendo.
