En un momento en que la fuerza de los influencers en las redes sociales parece que va cada vez a menos, el hecho de comprar seguidores se ha convertido en la tónica habitual. Lo usan las empresas e incluso usuarios particulares para que así puedan aparentar una mayor visibilidad y puedan obtener acuerdos comerciales con marcas, atraer más clientes, generar confianza o parecer más popular o con más reputación. El problema, sin embargo, es que normalmente se trata de bots, de perfiles falsos creados de forma artificial o de perfiles robados a otros usuarios.

Los peligros de comprar seguidores en las redes sociales

Detrás de estos perfiles falsos suelen haber sitios web que se presentan como empresas de marketing legítimas y prometen más seguidores, me gusta y comentarios. Se suelen vender por paquetes y están disponibles para Instagram, Tiktok, YouTube y otras plataformas. El objetivo es inflar las cifras de interacción, algo que puede tener resultados positivos a corto plazo, pero que a la larga puede acabar saliendo demasiado caro. Y es que las redes sociales, en su intento por tener unas plataformas limpias con gente real, pueden detectar que se trata de un movimiento artificial y dar la vuelta a la tortilla.

En este sentido, si detectan que la mayoría de seguidores son perfiles falsos, las plataformas pueden llegar a prohibir el acceso a la cuenta temporalmente, sea unos días o unas semanas, o en el peor de los casos cerrarla definitivamente. Además, también se corre el riesgo de que detrás de estas empresas que ofrecen más seguidores haya un estafador que lo que pretenda sea robar la cuenta o los datos personales o bancarios del usuario. Por este motivo, hay que evitar siempre ir a la solución fácil de comprar seguidores por el peligro que comporta, además de mantener protegido el perfil con una buena contraseña o la autenticación en dos pasos.