Los Mossos d'Esquadra de la Unidad de Investigación (UI) de la comisaría del distrito de Sant Martí de Barcelona han detenido a un joven de 18 años, acusado de haber cometido dos delitos de estafa y uno de hurto a dos personas mayores de la capital en octubre y noviembre del año pasado. El joven, cuya nacionalidad no ha sido comunicada por parte de la policía catalana, se hizo con 25.000 euros que sustrajo de cajeros automáticos con las tarjetas de las víctimas, a las que había accedido después de haberse hecho pasar por un trabajador de banco. 


A diferencia de otras estafas bancarias en las que los ladrones actúan desde la distancia, a través de llamadas o mensajes, este joven, vecino de Manlleu (Osona), se desplazó hasta el domicilio de las dos personas afectadas, de 67 y 90 años respectivamente, e interactuó con ellas en persona. Su estrategia era la siguiente: contactaba con estas personas a través de un SMS, haciéndose pasar por su banco, y les decía que habían sido víctimas de una estafa. A partir de ahí, las llamaba y se ganaba su confianza, haciéndoles creer que debían anular sus tarjetas

Para ello, un trabajador de la entidad se pasaría por su casa a recoger las mencionadas tarjetas para poder destruirlas. De esta manera, conseguía que fueran las mismas víctimas quienes le daban voluntariamente las tarjetas con las que, poco después, hacía extracciones en cajeros automáticos. Además, en uno de los casos aprovechó para robar algunas joyas que encontró en el piso de la víctima. 

Detenido en su casa con una pistola simulada 

Los Mossos iniciaron la investigación después de recibir sendas denuncias y, finalmente, el pasado 24 de febrero pudieron localizar al sospechoso en su domicilio, en Manlleu, y procedieron a detenerlo. Durante el registro de su casa encontraron una pistola simulada, 1.520 euros en efectivo, diversas tarjetas que no le correspondían, las joyas que había robado y un inhibidor de frecuencia. Después de pasar por comisaría, fue puesto a disposición judicial el 26 de febrero.