La investigación iniciada por una clínica estética clandestina en un piso de Reus que se anunciaba por internet ha acabado destapando una organización criminal dedicada al tráfico internacional de medicamentos y productos sanitarios. Los investigadores comenzaron a seguir los pasos del grupo el pasado mes de agosto, cuando se detectó que había todo un entramado dedicado a ofrecer tratamientos estéticos a través de las redes sociales y otras plataformas digitales sin tener profesionales cualificados para poder hacerlo, sin ninguna autorización médica y con medicamentos que no habían pasado ningún control sanitario. Captaban clientes con precios entre 150 o 200 euros, muy por debajo de los 600 euros que puede valer en centros regulados.
Clínicas clandestinas sin control médico y con medicamentos de contrabando
Tirando del hilo, se pudo determinar que, además de la clínica en el barrio de Llevant de Reus, también había dos similares en las localidades de Burjassot (València) y Pilar de la Foradada (Alacant). Estas clínicas se encontraban en domicilios particulares y actuaban fuera del circuito legal, suponiendo un grave peligro para sus clientes. No disponían de ninguna mínima garantía sanitaria y las personas que llevaban a cabo los tratamientos no eran médicos cualificados para poder hacerlo. En cuanto al bótox y el ácido hialurónico que utilizaban, tampoco había pasado ningún control médico que garantizara que hubiera sido conservado correctamente.
En Pilar de la Foradada, además de la clínica, los responsables de la organización también tenían una nave con cámaras frigoríficas donde almacenaban los medicamentos. Todos los productos los importaban de Xina sin que pasaran ningún control sanitario de la Unión Europea y los guardaban en este centro de distribución, desde donde después los enviaban al resto del Estado y a Europa, principalmente al Regne Unit y Lituània.
Entre los pasados 8 y 9 de abril, se pudo realizar una entrada y registro en los tres pisos donde se ubicaban las clínicas, así como en el centro que tenían para almacenar los medicamentos de forma clandestina. Los agentes pudieron desmantelar las clínicas e intervinieron en total 1.248 viales de toxina botulínica, 383 jeringuillas de ácido hialurónico, 269 viales de hialuronidasa, 51 envases de lidocaína, 679 envases de diversos productos sanitarios y más de 1.000 agujas y jeringuillas. Además, también se intervinieron ordenadores, documentación diversa y material destinado a empaquetar y distribuir los medicamentos.
Finalmente, se detuvo a la persona encargada de suministrar los medicamentos, mientras los tres responsables de las clínicas han quedado investigados por un delito contra la salud pública y otro de intrusismo profesional. Desde la Guardia Civil alertan de la peligrosidad de la práctica que hacían estas cuatro personas, originarias de Rusia y Lituania, ya que estas clínicas clandestinas sin personal cualificado pueden comportar graves consecuencias para la salud de los pacientes como pueden ser infecciones, reacciones adversas a los medicamentos o secuelas que pueden quedar de por vida.
