Los Mossos d'Esquadra han detenido a un chico de 18 años que se dedicaba a recorrer las calles del barrio de la Verneda i la Pau, en el distrito de Sant Martí de Barcelona, montado en una moto robada y arrancaba el móvil de las manos a los peatones despistados. El adolescente, cuya nacionalidad no ha sido comunicada por la policía catalana, fue pillado gracias al GPS de uno de los teléfonos que había robado, y se le arrestó el pasado 23 de marzo por un supuesto delito de receptación por robo.
Los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la comisaría de Sant Martí le iban detrás a raíz de varias denuncias que relataban hechos idénticos: una persona, a menudo con una chaqueta negra y con la cara oculta tras un casco, se acercaba en moto a gente que caminaba por la calle con el móvil en la mano. Cuando menos se lo esperaban, les daba un tirón y huía a toda velocidad con el teléfono. Todas las víctimas relataron el mismo modus operandi y la descripción física del sospechoso también encajaba: era el mismo autor.
La investigación determinó, además, que la moto constaba como sustraída, y los agentes que patrullaban por el barrio tenían en el punto de mira el vehículo. Gracias a ello, pudieron identificar al conductor en un momento en que iba sin el casco. Pero la pieza definitiva que les permitió atraparlo fue, justamente, uno de los teléfonos robados.
El GPS los conduce hasta el ladrón
La última víctima a quien le había arrebatado el móvil denunció el robo inmediatamente y dijo a los agentes que el terminal todavía estaba encendido y podía ver dónde se encontraba gracias al sistema de geolocalización. Con esto, los efectivos de los Mossos siguieron al supuesto ladrón y lo pudieron acorralar en la calle.
Durante el registro le encontraron encima el teléfono de esta última víctima, así como cuatro más que había sustraído previamente. Todos los móviles pudieron ser recuperados en el momento de la detención, así como la moto que también había robado. El joven, con ocho antecedentes policiales por robos con violencia e intimidación, daños y robo o hurto de uso de vehículo, pasó al día siguiente a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Barcelona.
