La policía ha averiguado, por fin, a dónde iban las compras de muchos catalanes, que se hacían a través de Amazon, y que nunca llegaban a su destino. Desde agosto de 2024, cientos de artículos de todo tipo —desde tecnología hasta objetos de lujo— han ido desapareciendo durante su transporte, mientras estaban en ruta a Catalunya. Al principio podría parecer un error logístico, pero cuando los investigadores vieron que no se trataba de un caso aislado, ni de dos, ni de tres —ya que muchos indicios coincidían—, supieron que estaban ante un grupo criminal que se dedicaba a robar, de manera planificada, en las rutas de los envíos de paquetes entre Barcelona, Italia y Francia. Los ladrones llegaron a robar hasta 65 paquetes, que desviaron hacia el mercado negro, donde dejaron gastos de tres millones de euros.

Detrás de esta desaparición de los paquetes hay una organización criminal perfectamente jerarquizada que la Guardia Civil ha conseguido desarticular por completo en una operación que ha denominado Driverso. En una investigación coordinada con Europol, los agentes han descubierto que la banda criminal utilizaba empresas fantasma y un sistema de subcontrataciones para infiltrarse dentro de la cadena oficial de transporte de Amazon y que todas sus rutas hacían paradas sospechosas en lugares que no tenían nada que ver con el camino que debían seguir los camiones. Además, tenían en La Roca del Vallès (Barcelona) una empresa que hacían servir como  centro logístico para sus operaciones ilegales. 

Reventa de los productos 

El grupo criminal estaba organizado de manera jerárquica y los miembros tenían una distribución de funciones clara. Los investigadores, además, supieron cómo vendían los productos que robaban. Los que eran más baratos los revendían en el Estado español. Los que tenían más valor económico, en cambio, los enviaban al extranjero —especialmente a Rumanía, país de origen de los responsables de la banda criminal— para así borrar el rastro y dificultar la investigación a los agentes. 

Finalmente, en junio del año 2025, la Guardia Civil realizó siete entradas y registros en los domicilios y las empresas que tenían para llevar a cabo todo este entramado. Los investigadores detuvieron a siete personas, todas ellas de nacionalidad rumana y responsables del grupo criminal. Durante este tiempo, hasta enero de 2026, la policía ha investigado a 37 personas más, que de alguna manera también tenían que ver con toda la actividad delictiva, como por ejemplo los camioneros que transportaban la mercancía. 

Los investigadores han intervenido, hasta el momento, 47.000 euros en efectivo, armas y buena parte de los productos robados. Además, han bloqueado 400.000 euros en cuentas bancarias. La Guardia Civil no ha cerrado de momento la investigación y analiza unos 200 trayectos más, que podrían elevar aún más la cifra de paquetes que nunca llegaron a su destino.