El 2025 ha terminado de forma trágica en el Pirineo de Huesca. Solo dos días después de que tres personas murieran al ser arrastradas por una avalancha en Panticosa, la montaña aragonesa se ha cobrado una nueva vida. Este miércoles, 31 de diciembre, un hombre de 55 años murió al ser sepultado por una avalancha en la zona de Urdiceto, en el Valle de Bielsa, que le sorprendió mientras practicaba senderismo con raquetas. Su acompañante, un hombre de 47 años, pudo escapar y salir ileso y se dirigió hacia el refugio más cercano, a unas tres horas caminando del punto del accidente, desde donde alertó a los servicios de emergencias.
Alrededor de las ocho de la tarde, se activó un dispositivo de rescate con varios especialistas por parte de la Guardia Civil, incluidos los perros de rescate, que se adentraron en la montaña buscando a la víctima. Finalmente, tras horas de búsqueda dificultada por la oscuridad y la niebla que había en el lugar de los hechos, los efectivos del GREIM han conseguido encontrar el cuerpo del excursionista, pero ya no se ha podido hacer nada para salvarle la vida. Los equipos de rescate, sin embargo, están a la espera de que mejoren las condiciones meteorológicas para que el helicóptero pueda despegar para llevarse el cadáver. La víctima, de 55 años, era natural de Madrid, pero vivía en Zaragoza.
Cuarta víctima mortal en una avalancha en el Pirineo de Huesca en tres días
La muerte del excursionista este 31 de diciembre se suma a las tres muertes que solo dos días antes, el 29 de diciembre, se produjeron a causa de otra avalancha en Panticosa. En este caso, el conocido médico influencer Jorge García-Dihinx (55 años), pediatra del Hospital San Jorge de Huesca, su pareja, Natalia Ramón (36 años), y un tercer montañero, un vecino de Irún de 48 años, fueron arrastrados unos 700 metros por un desprendimiento de nieve. Una cuarta persona, una chica de 29 años, también acabó semienterrada por la avalancha y fue rescatada con síntomas leves de hipotermia, mientras que los otros dos miembros del grupo salieron ilesos.
Ante estas tragedias, desde el gobierno aragonés apuntan que las condiciones meteorológicas del inicio del invierno han provocado unas condiciones a cotas altas que son poco habituales en los Pirineos y que generan inestabilidad, lo que provoca un alto riesgo de aludes. En este sentido, recuerdan que actualmente hay un nivel 3 de peligro de aludes en cotas superiores a 2.200 metros, lo que indica una situación muy delicada para determinadas exposiciones y pendientes.
