La Policía Nacional ha localizado el cuerpo sin vida de Andrea B., una mujer de 34 años que el pasado domingo desapareció en la ciudad de Burgos y que, en realidad, había sido víctima de un nuevo crimen machista. El hallazgo del cadáver ha sido posible después de que su marido, un militar de 43 años que este martes fue detenido como principal sospechoso de la desaparición, se acabara hundiendo, confesara el crimen e indicara a los agentes dónde se había deshecho del cuerpo. Tanto víctima como asesino, los dos originarios de Colombia, pero con nacionalidad española, tenían un hijo de 7 años en común con el que convivían en un piso de Burgos.

La mata, se deshace del cuerpo y denuncia su desaparición

Aunque los familiares de la mujer no tenían noticias de ella desde el domingo, no fue hasta este lunes cuando su marido, un miembro del ejército español destinado al acuartelamiento de Castrillo del Val, a unos quince minutos de Burgos, denunció su desaparición. Desde un primer momento, los investigadores de la Policía Nacional ya empezaron a sospechar del marido y poco después lo detuvieron. Al ser interrogado, el hombre acabó confesando el crimen y les indicó que se había deshecho del cuerpo en una zona boscosa de Salinillas de la Bureba, a unos 40 kilómetros de Burgos. Finalmente, hacia las tres de la madrugada, se ha podido encontrar el cadáver "muy bien oculto" en una zona próxima al río. El cuerpo estaba semienterrado bajo una encina de pequeña altura, al final de una ladera y tapado con ramas.

Según ha explicado el subdelegado del Gobierno en Castilla y León, Pedro de la Fuente, el crimen tuvo lugar en el domicilio que la pareja compartía y, después, el hombre trasladó el cuerpo hasta la zona boscosa donde se encontraba. Lo escondió metódicamente y, si no hubiera acabado confesando el crimen, habría sido "prácticamente imposible" localizarlo. La principal hipótesis a estas alturas es la de una muerte por estrangulamiento, pero serán los resultados de la autopsia los que confirmen cuáles han sido las causas de la muerte. Según las autoridades, no constaban antecedentes ni denuncias por violencia de género en la pareja.  El suceso ha generado una gran indignación en Burgos y este mismo miércoles tanto trabajadores del Hospital Universitario de Burgos, donde trabajaba la víctima, como las autoridades se han concentrado para guardar un minuto de silencio en su recuerdo y condenar los hechos.