Dos hombres —de nacionalidad rumana y sin antecedentes policiales— han sido juzgados este martes, 23 de junio, en la Audiencia Provincial de València acusados de ser los responsables de una agresión sexual en grupo a una mujer. Fue la pareja de la víctima, menor de edad, quien la obligó a mantener relaciones sexuales dentro de una furgoneta con uno de los hombres, mientras el otro vigilaba en el exterior, para así poder pagar la cocaína que habían comprado aquella noche. Los dos adultos han aceptado cumplir la condena de doce años de prisión, mientras que el magistrado del Juzgado de Menores ya impuso medidas cautelares en su momento al otro individuo, acusado solo de un delito de lesiones.

Los hechos tuvieron lugar la noche del 20 al 21 de marzo del año 2025, tal como informa el diario Las Provincias. La pareja —de él solo se sabe que tiene 17 años, de ella no ha trascendido ningún tipo de información— fue hasta la zona del Cabanyal de València, donde estaba la furgoneta de uno de los camellos, para comprar cocaína. Horas más tarde, ya de madrugada, los jóvenes acabaron dentro del vehículo con los dos acusados y se desplazaron a un descampado del barrio de la Torre, lejos de cualquier persona que pudiera ser testigo.

Vigilan fuera de la furgoneta

El menor y uno de los dos hombres salieron de la furgoneta, mientras que la víctima se quedó dentro con el autor material de la violación. El joven obligó a su pareja a mantener relaciones sexuales con él para pagar la deuda económica que tenían pendiente después de haberse comprado la cocaína, aunque la mujer se negó en todo momento.

Los acusados adultos, los mayores de edad, ya confesaron los hechos en el Juzgado de Menores en su momento, cuando se juzgó a la pareja de la víctima, a quien se le impusieron medidas por un delito de lesiones. El magistrado de la Audiencia Provincial de València, ahora, ha impuesto una pena de prisión de doce años a los dos hombres, a quienes atribuye la misma responsabilidad, aunque uno fue el autor material de la violación y el otro se convirtió, junto con el menor, en cooperador necesario cuando se quedó fuera de la furgoneta vigilando que no viniera nadie.