Los Mossos d'Esquadra han detenido este miércoles, 17 de junio, a cuatro falsos dentistas y al propietario de dos clínicas dentales por trabajar sin haber obtenido nunca el título que les permitía ejercer la profesión. Los individuos no solo pidieron a las víctimas dinero por tratamientos que nunca terminaron, sino que también trabajaban con material oxidado y con productos caducados, hecho que dejó diversas secuelas físicas en los pacientes. La policía catalana también ha precintado los locales, situados en Esplugues de Llobregat y en Olesa de Montserrat.
La investigación comenzó hace dos meses, en abril, después de que un testigo informara a los agentes de que en las clínicas odontológicas del Baix Llobregat —de las cuales no se ha comunicado el nombre ni tampoco la calle donde se encuentran— se estaban realizando prácticas ilegales y que había personas trabajando sin haber obtenido nunca la titulación correspondiente. Ante las informaciones, la Unitat d'Investigació (UI) de Martorell inició unas pesquisas que permitieron confirmar los hechos.
Secuelas en los pacientes
Entre otras gestiones, los Mossos d'Esquadra realizaron una vigilancia discreta en las clínicas y pudieron hablar con otros pacientes, que denunciaron que habían pagado por tratamientos que nunca se terminaron y que, en algunas ocasiones, estos tratamientos les habían dejado diversas secuelas físicas, de las cuales no ha trascendido el tipo ni la gravedad.
Ante los hechos, los investigadores realizaron una entrada en los dos centros odontológicos. En el operativo participaron también la Unitat Central de Consum, el Departament de Treball i el Departament de Salut. En el registro, los agentes confirmaron que los investigados ofrecían servicios dentales de manera integral, pero sin haber obtenido nunca la titulación correspondiente para hacerlo y sin cumplir las condiciones técnicas y sanitarias necesarias. Además, comprobaron que parte del material que utilizaban estaba oxidado y que algunos de los productos que iban a la boca de los pacientes estaban caducados.
Los Mossos detuvieron a los cuatro trabajadores de estas clínicas y al propietario, cinco personas de entre 32 y 60 años, que no tenían antecedentes previos, y de quienes no se ha comunicado la nacionalidad. La policía acusa a los individuos de ser los supuestos autores de diversos delitos, como usurpación de estado civil, estafa, intrusismo profesional y lesiones. Los agentes también precintaron los dos locales donde los arrestados ejercían el negocio e intervinieron aparatos informáticos y la agenda de las visitas.