La policía italiana investiga la muerte por asfixia de un hombre de 74 años después de que un familiar suyo le diera a comer bollos rellenos de crema en una residencia sociosanitaria de Italia para matarlo y así quedarse con su herencia. El principal sospechoso de la muerte del anciano es un hombre de 76 años, vecino de Reggio Emilia, una ciudad al norte de Italia, que tenía la custodia del finado y que sabía perfectamente que la víctima, que sufría disfagia, podía morir si comía este dulce.
Un patrimonio de más de 300.000 euros
Los hechos se remontan a principios de verano, el pasado 27 de junio. El hombre investigado, de 76 años, que ahora se encuentra bajo arresto domiciliario, le dio a comer bollos a la víctima, que era su primo. En concreto, se trataba de un dulce con forma de dónut —hecho con los mismos ingredientes—, pero sin agujero y relleno de crema por dentro.
El sospechoso sabía perfectamente lo que hacía. Según informan diversos medios, la víctima sufría disfagia, una enfermedad que dificulta tragar alimentos sólidos y líquidos, así como medicamentos e incluso la saliva, y que le obligaba a tener una dieta especial. Su primo, dos años más joven, que era su tutor legal, era consciente de que, si la víctima comía estos bollos, tenía muchas posibilidades de morir asfixiada.
Los Carabinieri, la policía de Italia, investigan ahora la muerte de la víctima y si, según apuntan las primeras hipótesis, el supuesto autor del crimen quería quedarse con la herencia de su primo, que supera los 300.000 euros. El individuo, según las primeras informaciones, ya había intentado anteriormente alimentar a su primo con comida que no podía tragar y, una vez muerta la víctima, intentó manipular a sus familiares para que dijeran lo que él quería ante la justicia.