La Policia Local de Martorell, en el Baix Llobregat, ha parado los pies a un delincuente emprendedor que se paseaba por las calles de la ciudad con una maleta repleta de perfumes que, según explica el cuerpo policial, muy probablemente son falsificaciones. Aparte de las ventas ilegales, el hombre tenía también una navaja y un par de barras de hierro en el coche que podían ser utilizadas como armas. Ante esta situación, se le requisó todo el material —perfumes, navaja y barras de hierro— y se le denunció, aunque no se le arrestó.

Todo empezó cuando la Policía Local recibió un aviso que les informaba de un hombre sospechoso que vendía perfumes en la calle. La persona que alertó sobre la situación también dio una descripción del individuo, y la policía salió rápidamente a hacerse cargo de la situación. Al llegar a la zona, vieron a un hombre con un datáfono que encajaba con la descripción, del cual no se ha dado más información. El hombre rondaba por la calle con una maleta y, cuando los policías lo interceptaron, la quisieron registrar.
Perfumes falsificados y armas
Cuando los agentes abrieron la maleta, se encontraron con 22 perfumes, supuestamente falsificados, según dice el cuerpo. El hombre no pudo confirmar a los policías de dónde habían salido todos aquellos perfumes, por lo cual se le requisaron y se le denunció por venderlos sin permiso. La actuación, sin embargo, no quedó allí. Aparte de los perfumes, también le encontraron una navaja encima al individuo, cosa que le costó una segunda denuncia.

Los policías continuaron con su tarea y encontraron el coche del hombre. En las puertas del vehículo encontraron dos barras de hierro que, según sospechaban los policías, podían ser utilizadas como armas, por lo cual las unidades desplegadas decidieron llevárselas para evitar cualquier otro problema si el hombre se enfadaba con alguien. Antes de marcharse, los policías le pusieron una última denuncia, ya que el hombre había dejado el coche aparcado en una plaza reservada para personas con movilidad reducida.