Nueva polémica interna en el cuerpo de los Mossos d’Esquadra. La dirección política ha ordenado dejar de utilizar los espacios habilitados de manera informal para la práctica deportiva en diversas comisarías, una decisión que ha generado malestar entre la plantilla, según ha podido saber ElCaso.com. Agentes de diferentes comisarías denuncian que se han clausurado de golpe zonas que hacía años que funcionaban como pequeños gimnasios improvisados y que, en muchos casos, habían sido equipados con material pagado por los propios policías. La orden ya se ha hecho efectiva, como mínimo, en las comisarías de Sants-Montjuïc, Ciutat Vella, Sant Andreu y l’Hospitalet de Llobregat, donde los efectivos han recibido indicaciones de dejar de usar estos espacios. También se ha recibido en otras comisarías de todo el país. Se trata, sobre todo, de salas o rincones de dependencias policiales donde los agentes habían instalado pesas, bancos o elementos básicos de entrenamiento para mantener la forma física, según explican los agentes a este medio.

Según han explicado fuentes oficiales del cuerpo a ElCaso.com, se asegura que, técnicamente, no se puede cerrar algo que no existe, ya que estos espacios no estaban reconocidos como instalaciones deportivas oficiales del cuerpo. Según la versión oficial, se ha pedido dejar de utilizarlos por dos motivos principales: la falta de espacio en las Àrees Bàsiques Policials (ABP), que obliga a reordenar dependencias, y cuestiones de seguridad y riesgos laborales para los agentes. Explican que eran puntos “informales” que los agentes habían ido adaptando con los años sin regulación ni cobertura, y que su uso podía comportar riesgos en caso de accidente laboral o incidencia dentro de dependencias policiales. En paralelo, aseguran que se están analizando necesidades de espacio en las comisarías para otros usos operativos y que por eso se está haciendo un inventario de espacios de las comisarías y de los edificios regionales.

Paso atrás

Entre la plantilla, sin embargo, la decisión se interpreta como un paso atrás. Diversos agentes explican que estos espacios suplían una carencia histórica del cuerpo: la inexistencia generalizada de instalaciones para la preparación física dentro de las comisarías —sí las hay, por ejemplo, en Egara, la sede central del cuerpo. Recuerdan que el mantenimiento de la condición física es esencial en unidades operativas y patrullas que afrontan intervenciones exigentes, reducciones violentas o dispositivos de orden público. También reprochan que, en lugar de regularizar o habilitar espacios oficiales, se haya optado por prohibir su uso de manera inmediata y sin alternativas. Por ahora, según las mismas fuentes, no hay un plan inmediato para dotar a las comisarías de espacios deportivos reglados. Las dependencias policiales se han quedado pequeñas por el aumento de agentes, el incremento de unitats de despatx en las regions policials y la necesidad, también, de adecuar los espacios al aumento de mujeres. 

El cierre de estos gimnasios improvisados llega, además, en un momento de debate interno sobre la carrera profesional y las condiciones físicas exigibles al cuerpo. Diversas voces dentro de los Mossos alertan de que eliminar los pocos espacios existentes sin alternativa puede afectar a la preparación operativa de la plantilla. La existencia de este tipo de espacios, que los agentes recuerdan que, en muchos casos, han ido equipando ellos mismos, con tatamis, máquinas y otros utensilios, hacía años que funcionaban, incluso cuando el actual director general de la Policía era miembro del cuerpo. Los agents, y tal como recogen los sindicatos, piden crear un proyecto para disponer de espacios para la práctica deportiva en dependencias policiales y que, mientras no sea posible, se paralice la orden de cierre y que, de manera provisional, se puedan usar para no perder estos gimnasios en las comisarias.