A principios de febrero de este 2026, Albert Santamaria, bombero-sanitario, miembro del cuerpo de los Bombers de la Generalitat desde 2005, moría en el hospital de Manresa en extrañas circunstancias. Ingresó en dos ocasiones y, en esta última, durante los días que estuvo en observación, los médicos nunca llegaron a saber qué tenía. Cuando falleció, una mañana lo encontraron sin vida en su habitación del hospital, nadie podía imaginar lo que acabaría pasando al cabo de cuatro meses. Su muerte fue un jarro de agua fría para toda la familia de Bombers. Albert, en el momento de morir, formaba parte del GRAE, la unidad especializada en rescates de montaña, pero había pasado por varios parques y, después de formarse en emergencias sanitarias, había asumido el rol de bombero sanitario, además de su especialización y participación en concursos internacionales de excarcelación de víctimas en accidentes de tráfico.

Después de este periplo de años como bombero de parque, ahora con 46 años, había conseguido entrar en una unidad muy exigente, el GRAE, que le permitía mezclar sus dos pasiones: el servicio público, haciendo de bombero y sanitario, y la montaña. Pero todo se torció, a principios de 2026, por una enfermedad que nadie conseguía diagnosticar. Nunca había tenido ninguna patología conocida y estaba en forma; la profesión y su especialidad así lo requerían. Finalmente, murió en el hospital la segunda semana de febrero, a pesar de que se empezaba a encontrar mejor.

Vivían en Sant Salvador de Guardiola

Aunque era de Santpedor, vivía en Sant Salvador de Guardiola, también en la comarca del Bages, con su pareja, una mujer que trabajaba como enfermera en el mismo hospital donde murió. Esta semana los Mossos d'Esquadra la han ido a buscar a su casa, donde había vivido con Albert, y donde ahora vivía con otro hombre. Agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de la región Central la han detenido por la muerte, en febrero, de quien fue su pareja. Después de ser entregada al juzgado de guardia de Manresa, la mujer, de 41 años, ha ingresado en prisión, sin fianza, investigada por asesinato. La policía cree que fue la responsable de la muerte del bombero-sanitario y quien le provocó la supuesta enfermedad que sufrió los días antes de morir, suministrándole medicamentos a los que tenía acceso como enfermera. Lo fue matando poco a poco, supuestamente.

La autopsia de Albert, clave

La autopsia de Albert fue clave e hizo que la investigación de los Mossos pudiera ir cerrando el círculo. Según consta en el sumario del caso, las pruebas forenses que se hicieron al hombre detectaron un cóctel de medicamentos en la sangre de Albert. Entre otros, fármacos psicotrópicos como benzodiacepinas, que no constaba que se le hubieran administrado durante su ingreso en el hospital de Manresa. La administración de estos medicamentos localizados en la sangre de Albert era compatible, eso sí, con los síntomas que padecía desde que se empezó a encontrar mal y que los médicos eran incapaces de saber qué los provocaba, a pesar de las pruebas neurológicas que le hicieron. Durante estos meses, después de tener la autopsia y analizar los últimos meses de vida de Albert, los Mossos han llegado a la conclusión de que fue la mujer quien suministró los medicamentos que, supuestamente, finalmente acabaron envenenando y matando a Albert, que fue muriendo lentamente durante los días previos. Según los análisis forenses, la mujer pudo facilitar la medicación no solo días antes, en su casa, sino también durante la estancia en el hospital.

Los Mossos de la DIC de la región Central han explicado al juez y a Fiscalía estas sospechas después de cuatro meses trabajando en secreto a raíz de la muerte repentina de Albert Santamaria. Todavía con el móvil del crimen sin poder explicarse del todo, los investigadores creen que la mujer quería deshacerse de su pareja para iniciar una relación sentimental con otro hombre en el mismo domicilio donde vivía con la víctima. Este viernes ha ingresado en prisión investigada por asesinato, sin fianza, a la espera de que avancen las diligencias del caso y la instrucción, que ha asumido la plaza 6 de los juzgados de Manresa.

Si la muerte de Albert fue un trastorno para toda la familia de los Bomberos, la noticia de la detención de quien fue su pareja ha vuelto a abrir la herida, en una mezcla de rabia e incredulidad. A la espera de que la mujer sea juzgada y que pueda explicar su versión, si se acaba confirmando, como creen los Mossos, que lo envenenó hasta la muerte, se habrá podido aclarar la muerte de este bombero-enfermero, muy conocido y querido.