La inseguridad en Barcelona no es una cuestión de percepciones. Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana llevan unas semanas muy ocupadas con casos de robos, agresiones y asesinatos, como el de esta mañana, miércoles 10 de junio, en que han matado a un hombre en la calle Balmes, en pleno corazón de la ciudad condal. Ayer, el cuerpo local tuvo que actuar en el barrio del Raval, uno de los principales epicentros de problemas en la capital, por un nuevo caso de robo con violencia e intimidación, una situación que, por desgracia, cada vez es más común en nuestra casa.
Una patrulla de paisano de la Guardia Urbana de Barcelona rondaba por las calles del Raval haciendo tareas de seguridad preventiva, vigilando por cualquier indicio de delincuencia, cuando de repente oyeron unos gritos. Inmediatamente después, vieron a dos individuos corriendo, que parecían huir, y sin perder el tiempo, los policías corrieron detrás de los dos hombres y los interceptaron antes de que escaparan.
Un reloj robado en los genitales
Los agentes identificaron a los sospechosos, de los que no se ha revelado más información, y se encontraron con un par de sorpresas. Uno de ellos llevaba en la mano un punzón que podía utilizarse como arma blanca para herir a alguien, por lo que la policía lo requisó. Por otra parte, también se les registró, para comprobar si llevaban algo escondido, y vieron que uno de ellos tenía un reloj oculto en la zona de los genitales.
El hombre no podía justificar el origen del reloj, que además presentaba un detalle que hizo sospechar a los agentes: la correa estaba rota, lo cual parecía indicar que el reloj había sido arrancado directamente de la muñeca de su propietario. Debido a ello, la Guardia Urbana de Barcelona detuvo a los dos hombres por un delito de robo con violencia, y se quedaron el reloj para devolverlo a su propietario cuando se le localizara, ya que en aquel momento no apareció.
