Tener un alto historial delictivo puede jugar en contra de los ladrones, a quienes la policía ya puede reconocer por la calle. A ellos y a sus vehículos. Esto es lo que este pasado 5 de abril tuvo lugar en Roses, en el Alt Empordà (Girona), mientras una patrulla de paisano de los Mossos d'Esquadra estaba realizando tareas de prevención de robos en viviendas y en la avenida de la Illeta, en la urbanización de Santa Margarida, vio una furgoneta conocida por estar implicada en diversos robos. Ante las sospechas de que su conductor habitual pudiera estar haciendo de las suyas por la zona, empezaron a prestar más atención y, poco después, oyeron unos fuertes golpes que venían de la parte trasera de una casa. 

Los agentes se aproximaron hasta la vivienda para comprobar qué estaba pasando y rápidamente vieron a un hombre forzando la persiana del domicilio. Se identificaron como policías y confirmaron que sus sospechas eran acertadas, ya que el individuo era el conductor habitual de aquella furgoneta que habían visto. No obstante, cuando lo quisieron detener, el ladrón los empujó e intentó huir saltando al canal de agua para no ser pillado.

Acaba pidiendo ayuda a los Mossos para salir del agua

Después de recorrer unos metros nadando, sin embargo, el delincuente se dio cuenta de que no iría a ninguna parte y, vete a saber si porque sabía que ya lo conocían y que lo pillarían tarde o temprano, dio media vuelta y volvió hacia la orilla, donde los agentes de los Mossos lo tuvieron que ayudar para que pudiera salir del agua. Posteriormente, se detuvo al hombre, de 34 años y nacionalidad marroquí, con un amplio historial de antecedentes por hechos similares, como presunto autor de un delito de robo con fuerza y otro de atentado contra los agentes de la autoridad por haber empujado a los policías.

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