Hay personas que no tienen respeto por nada, ni tan siquiera por la fe de los demás. Esto quedó claro anteayer, martes 19 de mayo, cuando un grupo de jóvenes entró en la iglesia de la Verge de la Pau, en Òdena, en la Anoia, y causaron un montón de problemas. Los chicos dañaron el espacio, robaron algunos objetos y lo dejaron todo revuelto. Incluso, según dijo el párroco de la parroquia a los Mossos d'Esquadra, se quemó una página de la Biblia. Por ahora, no se ha presentado una denuncia oficial, y los hechos no están del todo claros, ya que no se ha sacado el agua clara si se trataba de una gamberrada, un robo o un intento de ocupación. Sea como fuere, los Mossos fueron hacia allí e identificaron a varios jóvenes, la nacionalidad de los cuale sno ha sido revelada, pero no se ha detenido ni denunciado a nadie de momento.
Los hechos tuvieron lugar el martes, sobre las ocho de la tarde. Un vecino del municipio de Òdena vio cómo un grupo de unos siete u ocho jóvenes forzaba la entrada de los bajos de la iglesia. Creyendo que se trataba de una posible ocupación, se avisó a la policía y al párroco responsable de la parroquia para actuar con la máxima rapidez y coordinación, un aviso que se volvió a repetir por más problemas dos horas más tarde. Cuando llegaron, vieron que las personas que habían entrado habían forzado diversas puertas y ventanas, y habían dejado la iglesia totalmente patas arriba.
Deciden tapiar la iglesia
Todo estaba removido, como si hubieran robado en el interior, con objetos por el suelo, pero también se habían causado daños sin ningún otro objetivo que buscar problemas: había pintadas, objetos rotos, daños en el altar e incluso se prendió fuego a una página de la Biblia. Más tarde, también se descubrió que habían robado equipos de sonido y elementos metálicos para venderlos y ganar un dinero. El operativo se alargó hasta la una y media de la madrugada y, para evitar más problemas, se tomó una solución drástica. Se decidió finalmente tapiar la iglesia, la rectoría y los bajos del edificio, con el objetivo de garantizar la seguridad y evitar nuevas entradas, una decisión que no agrada a los vecinos, que no entienden cómo puede ser que la solución sea clausurar el templo en vez de asegurarse de castigar a los delincuentes.
