Horas después de la pelea grupal entre internos en la prisión de Joves de la Roca del Vallès, este jueves, 1 de octubre por la mañana, se registró un segundo incidente violento, en este caso, en el Centre Penitenciari Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada, en el Bages. El hombre se puso muy agresivo durante una visita médica de guardia y acabó propinando un puñetazo en la cabeza del jefe de servicio, mientras amenazaba de muerte e intentaba agredir también al resto de funcionarios que intervinieron para reducirlo. Los hechos comenzaron alrededor de las siete y media de la tarde, en el Departament Especial de Règim Tancat (DERT) del centro. 

Durante la visita de la médica, y por motivos que se desconocen, el interno se alteró mucho y empezó a insultar a gritos a la sanitaria. Ante esta situación, la profesional indicó a los funcionarios que el individuo en cuestión necesitaba recibir el tratamiento médico prescrito, a lo cual el hombre respondió de manera agresiva, negándose a ser atendido y amenazando de muerte a los trabajadores, todo ello mientras golpeaba la ventana de su celda sin parar.

Agrede al jefe de servicio con un fuerte puñetazo

La situación hizo necesaria la intervención del jefe de servicio, que intentó durante bastante tiempo calmar al interno mediante el diálogo hasta que, pocos minutos antes de las ocho, cuando parecía que todo se había resuelto y los funcionarios se dirigían a abandonar la celda, el hombre le golpeó en la parte de atrás de la cabeza con el puño, usando mucha fuerza. Inmediatamente después, mientras el resto de trabajadores intentaban cerrar y asegurar la puerta, se abalanzó sobre un segundo funcionario, aunque, afortunadamente, no consiguió agredirlo.

"Lo que ha pasado hoy en Lledoners vuelve a poner de manifiesto la realidad con la que trabajan diariamente los profesionales penitenciarios: situaciones de extrema tensión que pueden pasar en cuestión de segundos del diálogo a la agresión física", han denunciado desde el Sindicato SICAP-FEPOL, y han pedido más protección, recursos, protocolos adecuados y "una respuesta contundente ante cualquier agresión contra los profesionales penitenciarios".