Multitudinario encierro, como toca todos los sábados de San Fermín, por las calles de Pamplona. En el quinto de este año, miles de personas, venidas de todo el mundo, han visto pasar los seis toros de José Escolar y los mansos desde los corrales de Santo Domingo hasta la plaza de toros municipal, donde serán toreados esta tarde. La fiesta ha sido larga esta noche en Pamplona y la Policía Foral ha tenido trabajo, antes de las ocho, para poder limpiar el recorrido de aquellos que todavía querían alargar un poco la noche.
La de este sábado 11 de julio ha sido la décima participación seguida de esta ganadería en la feria taurina más famosa del mundo. Después del cohete inicial, Carpintero, Chismoso, Secretario, Tomillero, Campanero y Cantito, los animales han podido llegar a la plaza de toros en dos minutos y 36 segundos, aunque con muchas complicaciones por el gran número de personas. La primera parte del encierro la ha liderado uno de los toros de la ganadería hasta Mercaderes, donde los mansos han vuelto a ponerse al frente. Han corrido muy agrupados, sin dejar mucho espacio a los corredores, por la masificación de los encierros del sábado. Aunque ha corrido toda la manada muy junta, finalmente se ha separado antes de entrar a plaza. Ha sido una carrera muy rápida y muy plástica, aunque con muchas caídas y golpes.
Un herido por asta de toro
Según la primera valoración sobre el terreno de la Cruz Roja, el quinto encierro ha dejado nueve trasladados al hospital y cuatro asistencias en el hospital de campaña de la plaza de toros. Un hombre ha recibido una cornada en la zona del Ayuntamiento, en el primer tramo de esta carrera del sábado. Las otras asistencias son, en la mayoría, contusiones, en piernas y también una torácica. También hay otro corredor con una herida grave pero no por asta.
