Hacerse pasar por aparcacoches para robar los vehículos —o vaciarlos de objetos de valor— está demasiado visto. Por eso, los ladrones han decidido infiltrarse en los hoteles, haciendo ver que son botones, para desplumar a los turistas incautos que les entregan el equipaje confiando en que se lo llevarán a la habitación. El pasado miércoles, 3 de junio, un cliente de un hotel de L'Hospitalet de Llobregat experimentó de primera mano cuán eficientes son estos delincuentes, al menos a la hora de engañar a las víctimas.

Por la mañana, poco después de llegar al establecimiento, situado en la avenida de la Gran Via de L'Hospitalet, uno de los clientes se dio cuenta de que uno de los supuestos trabajadores del hotel había desaparecido con su mochila. Rápidamente, explicó en recepción que sospechaba que le acababan de robar y se avisó a los Mossos d'Esquadra.

Atrapado gracias al GPS del reloj robado

Afortunadamente para la víctima, dentro de la mochila sustraída tenía su reloj inteligente, encendido y con el GPS dando señal. Así, una patrulla de la policía catalana empezó a seguir la ruta que les indicaba el sistema de geolocalización y, poco después, antes de que el supuesto ladrón abandonara el municipio, lo consiguieron atrapar. Encima, sin embargo, solo llevaba el reloj en cuestión y algún otro objeto; según averiguaron los investigadores, el falso botones no había actuado solo: tenía un cómplice con quien se repartieron el botín, cada uno desapareciendo en direcciones opuestas. Así, la parte que le había tocado a esta persona no se pudo recuperar.

El ladrón-actor pudo ser detenido, a la vez que los Mossos ponían en marcha una investigación para poder identificar y localizar a su compañero para detenerlo y también, con suerte, poder recuperar las pertenencias de la víctima que se llevó.

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