La Unidad Canina de la Policía Local de Granollers ha sido desactivada de forma "fulminante". Esto es lo que han denunciado los agentes adscritos a este servicio, después de que el pasado 12 de febrero, el inspector jefe en comisión de servicio, Lluís, Funes, comunicara por e-mail la "desactivación temporal" de la unidad, una decisión que, según ha argumentado el concejal de Seguridad Ciudadana, Ruby Benza, responde a la necesidad del cuerpo de centrarse en competencias propias. "Cuando tengamos esto asegurado, lo reactivaremos", ha asegurado el edil, que ha recordado que está previsto que tres nuevos agentes se incorporen en abril. 

Por su parte, los agentes han hecho pública su "profunda decepción" por la desactivación de la Unidad Canina, una medida que se ha tomado sin que ningún miembro de la directiva se pusiera en contacto con ellos antes de hacer la difusión pública del correo electrónico e "ignorando el parecer profesional de los guías". "La justificación se basa en una supuesta falta de presencialidad de la plantilla", a pesar de que, según han asegurado desde el cuerpo a ElCaso.com, la unidad funcionaba muy bien. "Teníamos mucha presencia en la calle, en estaciones, discotecas y bares, y hacíamos controles conjuntos con los Mossos d'Esquadra". 

Preocupación por Crusher, el agente K9 de la unidad 

Aparte de la desaprobación general tanto por haber desmantelado la Unidad Canina como por la manera en la que esta decisión se ha comunicado a los agentes, desde el cuerpo también han expresado su preocupación por la "salud física y emocional de Crusher, el perro detector de la unidad". El agente K92 "no es una máquina que se pueda parar y arrancar sin consecuencias" y avisan de que este cese repentino de su actividad laboral le puede provocar depresión, cambios en su comportamiento y un deterioro grave de su estado físico "por la pérdida de hábitos de trabajo y de estabilidad". 

El agente K9 Crusher con su guía / Cedida. 

La Unidad Canina de la Policía Local de Granollers lleva seis años operativa, con más de 1.200 actas y denuncias por tenencia y consumo de drogas en la calle, resultado de más de 700 horas de vigilancia en estaciones de metro y tren, escuelas y parques públicos, y más de 550 de patrullaje por los barrios de la ciudad. En este sentido, los agentes 1424 y 1454 han manifestado sentirse "utilizados y traicionados". Durante este tiempo, "han invertido horas de su vida familiar y dinero de su propio bolsillo para sacar adelante este proyecto laboral, que ahora se ve truncado" por una gestión que consideran "ineficiente".

Según figura en el comunicado que han hecho público los agentes, desde la llegada de Lluís Funes el abril del año pasado, no se ha producido ninguna reunión con la directiva para establecer una línea de trabajo conjunta. Además, la reducción drástica de mínimos en los turnos ha obligado a menudo a dejar el perro encerrado durante horas mientras los guías tenían que dar apoyo a otras patrullas desbordadas. "No abandonamos nuestra tarea; obedeciendo órdenes, dejamos de hacerla", han concluido.