Los Mossos d'Esquadra han detenido a tres ladrones que en los últimos meses habían robado los catalizadores de una treintena de coches aparcados por toda Catalunya. Entre el 21 de enero y el 19 de marzo, día en que pudieron ser arrestados, cometieron diez robos en Santa Margarida de Montbui, seis en Vilanova de Camí, cinco en Igualada y uno en Òdena, aunque posteriormente se pudo comprobar que también habían cometido cinco hurtos más en Lleida y tres en Terrassa.
Robos cometidos en pocos minutos
Los agentes de la Unidad de Investigación de la comisaría de Igualada empezaron a seguirles los pasos a raíz del incremento de este tipo de robos y pudieron comprobar que siempre actuaban de la misma manera. Siempre lo hacían de noche y en cuestión de pocos minutos. Localizaban y seleccionaban coches aparcados en la calle, los levantaban con gatos hidráulicos y, en un movimiento rápido con una sierra radial, sacaban el convertidor catalítico del tubo de escape. Posteriormente, los vendían al mercado clandestino para transformarlo en otros productos o a empresas autorizadas para su reciclaje, ya que contiene metales como paladio, rodio y platino que tienen un alto valor económico.
Finalmente, los Mossos d'Esquadra pudieron identificar a cuatro personas como presuntos autores de los diferentes robos. Tres de ellas, tres hombres españoles de 25, 32 y 35 años, que entre todos ellos contaban con cinco antecedentes por varios delitos, pudieron ser arrestados en la ciudad de Igualada el pasado 19 de marzo, mientras que la investigación aún continúa abierta a la espera de poder localizar y detener al cuarto implicado. En cuanto a los catalizadores robados, se pudieron recuperar algunos que fueron devueltos a sus legítimos propietarios.
La reparación, más cara que el valor del coche
Hay que tener en cuenta que el robo de catalizadores comporta un grave perjuicio económico para el propietario del coche, ya que la reparación o reposición de la pieza sustraída puede llegar a tener un coste superior al del mismo vehículo, sobre todo si se trata de coches viejos que han perdido valor con el paso del tiempo. Además, en la mayoría de casos, los seguros no se hacen cargo del coste de los daños ocasionados por el robo y tienen que ser las mismas víctimas quienes lo acaben pagando de su bolsillo.