La Guàrdia Urbana de Barcelona ha detenido a un ladrón este domingo, 26 de abril, acusado, supuestamente, de robar dos teléfonos por un valor total de 1.500 euros de un restaurante del centro de Barcelona. El individuo utilizaba el método underpaper, una técnica muy habitual entre los delincuentes que tienen como objetivo los móviles. El hombre fue pillado cuando estaba a punto de escaparse en un taxi después de haber sido perseguido, durante un rato, por agentes de paisano que lo vigilaban ante su actitud sospechosa.
Los hechos tuvieron lugar cuando pasaba un cuarto de las cinco de la tarde. Una patrulla del Grup de Delinqüència Urbana del distrito del Eixample vio a un hombre mirando las mesas que había en las terrazas y entrando y saliendo de los diferentes establecimientos. Ante la actitud sospechosa del individuo, los agentes, que realizaban tareas de prevención de hurtos, vigilaron al hombre, hasta que entró en un restaurante de comida rápida del paseo de Gràcia.
La víctima lo reconoce
El hombre cambió de actitud cuando salió del local. En vez de seguir mirando las mesas, cruzó la calle de manera rápida y nerviosa e intentó coger un taxi. Fue en ese momento cuando los agentes de la Guàrdia Urbana de Barcelona interceptaron al hombre. Los agentes registraron al individuo y, en la zona abdominal, encontraron que el hombre llevaba escondidos dos teléfonos móviles. El valor de los dos terminales asciende a 1.500 euros.
Mientras el hombre confesaba que acababa de robar los teléfonos del restaurante, la víctima salió del establecimiento y dijo a los policías que el individuo se había acercado a la mesa, les había pedido comida, y que, cuando se marchó, habían desaparecido los móviles. Ante los hechos, los agentes detuvieron al hombre acusado de ser el autor de un delito menos grave de hurto. La Guàrdia Urbana de Barcelona, sin embargo, no ha comunicado la nacionalidad, la edad ni los antecedentes policiales del arrestado.
¿Qué es el método underpaper?
El método underpaper es una técnica en la que los ladrones se acercan a la mesa de la víctima cuando está comiendo y, mientras la distraen con cualquier excusa, dejan papeles —ya sea de periódicos o publicidad— sobre la mesa, tapando los teléfonos. Con la atención de la víctima centrada en el individuo, el delincuente, cuando se va, coge las hojas que ha puesto sobre la mesa y, de paso, coge también su botín y se va rápidamente del establecimiento.